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02/03/2020

El petróleo se hunde más de un 24% desde máximos anuales


A finales de 2019 ya se auguraba un principio de año complicado para el petróleo. Bancos de inversión e instituciones internacionales advertían de que la oferta iba a superar a la demanda en la primera parte de 2020, lo que unido a cualquier imprevisto (una mayor desaceleración económica, por ejemplo) podría conformar una 'tormenta perfecta' para el crudo, lastrando su precio. El coronavirus ha sido el desencadenante de esta tormenta que está llevando al crudo a hundirse un 24% desde los máximos anuales que tocó el 6 de enero. La producción de 'oro negro' ha mantenido su tendencia al alza en estos primeros compases del año, mientras que la demanda está sufriendo la primera caída trimestral desde 2009, en plena crisis económica global.


El precio del barril de Brent está cotizando este entorno desfavorable con caídas que rondan el 3% en la jornada, arrastrando al barril por debajo de los 52 dólares, mínimos desde diciembre de 2018 (catorce meses). El coronavirus se está extendiendo por el resto del mundo tras golpear de lleno a China y cercenar su demanda de petróleo. Ahora, su expansión amenaza con reducir también el consumo de crudo y sus derivados (si no lo está haciendo ya) en continentes como Europa, donde se están cancelando vuelos y se están retrasando viajes. Todo ello podría obligar a reducir las previsiones sobre el crecimiento de la demanda de petróleo global.

Los analistas de Citigroup destacan en una nota que el coronavirus está en el centro de la escena económica, con los inversores cada vez más preocupados por las consecuencias económicas y el impacto en la demanda mundial de petróleo.

La Agencia Internacional de la Energía ha advertido de una posible revisión a la baja sobre su pronóstico de crecimiento de la demanda mundial de petróleo. "Hemos tenido dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación de las materias primas, y vemos que la evidencia apunta abrumadoramente a una recuperación más larga en forma de 'U'", explican desde Citigroup. Esto quiere decir que el crudo podría cotizar en niveles relativamente bajos durante algún tiempo antes de iniciar su recuperación.

Revisiones a la baja de la demanda
Por otro lado, la Agencia de la Energía de EEUU ya ha revisado a la baja el crecimiento de la demanda de petróleo y sus derivados. La primera estimación realizada hace una semana hablaba de un aumento de la demanda de un millón de barriles por día, 378.000 barriles menos que la anterior previsión. Sin duda esta revisión también podría modificarse ante el imparable avance del coronavirus y las medidas de contención de los gobiernos.

La última que el petróleo Brent, de referencia en Europa, puso en riesgo los 50 dólares por barril fue en diciembre de 2018. Ese mes, la curva de tipos en EEUU se encontraba invertida (al igual que ahora) y se empezó a sentir en la economía global una desaceleración que afectó sobremanera a la zona euro. Los bancos centrales cambiaron su discurso y comenzaron a poner sobre la mesa posibles bajadas de tipos y nuevos estímulos que se materializarían a lo largo de 2019, ayudando a frenar la desaceleración económica y permitiendo al crudo recobrar el aliento.

Los analistas de ING creen que "esto debería enviar una señal clara a la OPEP + (la OPEP y sus aliados) antes de su reunión en Viena a finales de la próxima semana. Claramente, Rusia es la que necesita entrar en razón". Moscú se ha negado a implementar nuevos recortes y ha apostado por esperar y analizar las consecuencias del coronavirus sobre el petróleo.

Las consecuencias han llegado y el petróleo lucha por mantener los 50 dólares el barril. Los recortes pueden ayudar a estimular el precio del crudo, pero todo acto tiene un precio y en este caso para la OPEP supondría seguir perdiendo cuota de mercado a cambio de unos dólares más por cada barril.

Se empieza a notar en la gasolina
El precio de los carburantes ha caído esta semana a mínimos de hasta hace casi dos años y medio tras registrar su mayor descenso semanal en años, impulsado por el desplome en los precios del crudo por el impacto del coronavirus. El desplome del crudo no se está trasladando por completo a los hidrocarburos porque el petróleo está denominado en dólares y su precio para los europeos también depende de la evolución del 'billete verde', que en lo que va de año se ha apreciado alrededor de un 4% contra el euro. Además, el precio de los carburantes en España (y otros países de Europa) cuenta con varios impuestos fijos (por litro) y otros variables (como el IVA) que amortiguan las fluctuaciones del crudo en el precio final de la gasolina y gasóleo.

Aún así, el precio medio del litro de gasóleo se ha abaratado esta semana un 11% respecto a la pasada, registrando su sexta semana consecutiva de caídas, para situarse en los 1,067 euros, su nivel más bajo desde principios de septiembre de 2017, según datos del Boletín Petrolero de la UE.

En lo que respecta al precio del litro de gasolina, que también ha encadenado su sexta semana a la baja, la caída ha sido del 8,5%, para retroceder hasta los 1,186 euros, su precio más barato desde febrero de 2019.

Fuente: El Economista