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18/11/2019

Cuánto contamina realmente un coche eléctrico


Mercedes-Benz calcula que durante la producción de su EQC se emiten 16,4 toneladas de CO2; mientras que si a lo largo de su ciclo de vida sus baterías se cargan con la combinación de fuentes de energía de la UE, esto añade otras 16 toneladas. Emplear únicamente fuentes renovables permitiría reducir esta segunda partida hasta solo 0,6 toneladas.




El debate sobre cuánto contamina realmente un coche eléctrico está abierto desde hace años. Europa, y en especial España, han apostado por este tipo de vehículos como forma más rápida, y eficiente, de reducir las emisiones del transporte, en la senda de los objetivos de descarbonización del Acuerdo de París.

No obstante, aunque se considera a estos coches de cero emisiones, y así los catalogan organismos como la DGT -que también hace lo mismo con los híbridos enchufables, que equipan un motor de combustión-, no lo son en absoluto. La cuestión, no obstante, es cuánto contaminan. Los estudios al respecto son muchos, y abundantes, con resultados que varían notablemente en función de la autonomía del coche elegido -a más autonomía, más contamina su producción-, el mix energético del país donde se recarge y los kilómetros con los que se pueden recorrer las baterías antes de ser sustituidas. Ahora, Mercedes-Benz ha arrojado nueva información, al ofrecer un cálculo detallado con base a su modelo EQC, que homologa 400 kilómetros de autonomía.

Este modelo acaba de superar un test ambiental de 360°, cuyos resultados fueron verificados exhaustivamente por TÜV Süd. Este test ambiental mide el balance ecológico del automóvil, examinando su impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la extracción de materias primas, pasando por la producción y el uso hasta su eventual desecho. El propio fabricante destaca que el mix de fuentes de energía en el uso operativo del vehículo desempeña un papel decisivo en su balance de CO2. A modo de ejemplo, en España el mix energético actual -donde las renovables suponen aproximadamente un 40% del total- implica unas emisiones de entre 40 y 50 gramos de CO2 por kilómetro; frente a los 118 que, de media, emiten los coches nuevos. A esto hay que sumar tanto la polución generada al construir el coche, y sus baterías, como la producida durante su reciclaje.

Mercedes-Benz lleva a cabo regularmente desde 2005 el denominado test ambiental, que tiene en cuenta todos los aspectos relacionados con la sostenibilidad. Los cálculos que se realizan se basan en un kilometraje de entre 150.000 y 300.000 kilómetros, dependiendo del segmento. En el caso del EQC, es de 200.000 kilómetros. Durante su utilización, dependiendo de su fuente de energía, los vehículos eléctricos pueden compensar las superiores emisiones de CO2 que generan durante su producción. Si se recarga solo con energía procedente de fuentes renovables, las emisiones de CO2 de un eléctrico durante todo su ciclo de vida se reducen hasta en un 70 % en comparación con las de los vehículos con motores de combustión.

Bajo las mismas condiciones, se genera más CO2 durante la producción de un vehículo eléctrico que en vehículo convencional, ya que la producción de las celdas de batería, en particular, requiere una gran cantidad de energía. Esto hace que sea aún más importante obtener energía neutra en emisiones de CO2 para la producción en el futuro. Mercedes-Benz ya planea lograr esto a partir de 2022. Esta energía verde procedente los parques eólicos se debe utilizar, por ejemplo, para la producción del EQC en la planta de Mercedes-Benz en Bremen y para la producción de baterías en la fábrica de Deutsche Accumotive en Kamenz, Sajonia. En el Customer Centre de Bremen, el EQC también se carga con energía solar antes de la entrega a los clientes que recogen sus vehículos.

Claves para exportar de manera segura

Aproximadamente el 51% de las emisiones de CO2 a lo largo de todo el ciclo de vida de un coche eléctrico se producen durante la fase de producción, principalmente debido a la complejidad de la producción de la batería. El 49% restante, más o menos, se contabiliza en la fase de utilización, por lo que es decisiva la fuente de la que se obtiene la energía, tanto en la fase de producción como en la de uso. En este sentido, Mercedes-Benz insiste en que tiene como objetivo lograr una producción neutra de CO2 en sus plantas europeas a partir de 2022.

Durante la fase de operación, el conductor puede incluso influir en el aspecto ecológico del vehículo, dependiendo de la fuente de energía utilizada para la recarga. En España, Mercedes ha firmado un acuerdo con Iberdrola que permite a sus clientes la instalación de un punto de recarga en su domicilio o empresa que, además, y realizar las recargas con energía 100% verde con certificados de garantía de origen renovable (GdOs). El acuerdo también contempla la recarga con energía verde en la red de pública desplegada por Iberdrola.

De esta forma, el balance ecológico y especialmente el balance de CO2 varía al examinar todo el ciclo de vida del Mercedes-Benz EQC con un kilometraje de 200.000 kilómetros. En la actualidad, se emiten 16,4 toneladas de CO2 durante su producción. Si a lo largo de su ciclo de vida sus baterías se cargan con la combinación de fuentes de energía de la UE, esto añade otras 16 toneladas. En total, la cantidad de CO2 emitida es de 32,4 toneladas. Sin embargo, si la energía para la recarga se obtiene de fuentes renovables, solo se generan 0,7 toneladas adicionales de CO2 durante todo el ciclo de vida (producción, consumo de energía en funcionamiento y final de la vida útil). De esta forma, las emisiones totales de CO2 serían de 17,1 toneladas de CO2. Empleando energía limpia para cargar las baterías, la huella de CO2 del EQC se puede reducir a la mitad.

Por otro lado la eficiencia en la producción de energía aumenta al usar fuentes renovables. De esta forma, usando este tipo de fuentes durante la fase de utilización del vehículo se reduce el balance energético general del EQC de 722 a 478 gigajulios, es decir, un ahorro de energía de alrededor del 34%.



Fuente: ABC