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12/11/2019

Aesae defiende la seguridad, accesibilidad y empleo en las gasolineras


La Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas pide al Gobierno castellano-manchego que desoiga las críticas interesadas de las estaciones tradicionales y facilite su implantación en beneficio de los consumidores en la Comunidad Autónoma.




La Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae) defiende que las gasolineras automáticas de sus socios cuentan con el equipamiento necesario para ofrecer la máxima seguridad a los consumidores. De igual modo, proporcionan accesibilidad, ya que las nuevas estaciones están adaptadas para que las personas con movilidad reducida puedan manejarse ellos mismos. Y, por último, que el sector de las gasolineras automáticas crea empleo: de media 1,5 puestos de trabajo por estación de servicio.

Así, desde la asociación de gasolineras automáticas piden a la Junta de Castilla La Mancha que sigan la recomendación del último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), donde “se recomienda revisar la regulación estatal y autonómica para eliminar todos aquellos requisitos o limitaciones sobre las gasolineras automáticas que no sean verdaderamente necesarios, así como para lograr una mayor homogeneidad en la normativa”.

Desde Aesae señalan que las medidas de seguridad que contempla la ITC-MIP 04 para las gasolineras automáticas son mucho más exigentes que las que se le pide a las tradicionales. De ahí, que el Presidente de Aesae, Manuel Jiménez Perona, señale que “nuestras gasolineras están más vigiladas que ninguna otra, siempre por personal que está preparado para actuar en cualquier momento y ante cualquier situación. Nuestras estaciones son las más seguras del mercado”. Así, el equipamiento de este tipo de instalaciones consta de cámaras de vigilancia las 24 horas del día; conexión telefónica directa a través del interfono de la estación; y un sistema de detección y prevención de incendios.

“La afirmación de que las estaciones de servicio automáticas destruyen empleo es un argumento sin fundamento, esgrimido por las estaciones tradicionales para denostar nuestra imagen ante la opinión pública. Los datos del Informe del Ministerio de Trabajo lo confirman: no destruimos empleo, sino que lo creamos”, explica Manuel Jiménez Perona, presidente Aesae. Según un reciente informe de este Ministerio, el mercado laboral en este sector comenzó a recuperarse en 2011, año en el que aparecieron las primeras gasolineras automáticas. En 2018, se ha registrado uno de los mayores incrementos en 20 años, en concreto, del 6%, hasta registrar un total de 32.911 contratos”, según el Informe Anual de Mercado de Trabajo por Ocupación realizado por el Ministerio Trabajo.
Aesae recuerda que el mayor descenso de contratación en este sector se produjo en los años 2004 a 2010 coincidiendo con la trasformación de las estaciones de servicio atendidas a estaciones en autoservicio. En esa transformación el consumidor no obtuvo ningún beneficio, pero sí los empresarios de las estaciones tradicionales sí mejoraron sus márgenes.

Por otro lado, las estaciones de servicio automáticas están abordando el reto de la accesibilidad. Así, las estaciones en proyecto cuentan con surtidores adaptados para que las personas con movilidad reducida puedan acceder a un carburante a un menor precio. Y desde Aesae, piden al sector adecuar las estaciones de autoservicio a estas personas, ya que en muchas gasolineras hay barreras arquitectónicas objetivas graves que no se pueden salvar con personal. “Esto es un desafío de todo el sector. Debemos modernizar las estaciones de autoservicio y automáticas para que las personas con discapacidad física puedan acceder a cualquier estación”, comenta el presidente de Aesae.

Normativa sin justificación

Muchas CCAA implantaron legislaciones contrarias a las estaciones automáticas para obligarles a tener personal mientras estuvieran en servicio. Posteriormente y a consecuencia de una denuncia presentada por Aesae ante la Comisión Europea, estas legislaciones se han ido derogando, así ha ocurrido con Valencia, Castilla y León, Castilla la Mancha Andalucía, Navarra o las Islas Baleares entre otras. Castilla La Mancha, sin embargo, en un intento de continuar con una restricción encubierta, promueve la colocación de aseos higiénicos en las estaciones automáticas para obligar, con esta excusa, a tener personal que atienda la higiene y seguridad de estos. “La motivación de esta exigencia es a todas luces cuestionable, y desde luego no está apoyado sobre informe empírico alguno, y perjudica a todos los consumidores, lo que no parece importarle a la Junta de Castilla la Mancha”, explican desde Aesae.

Ahorro para incentivar la economía

Según estudios que maneja Aesae, los precios de las gasolineras automáticas son, de media, unos 11 céntimos por litro más barato que en las tradicionales. Esto supone un ahorro de entre unos 280 a 320 euros anuales, para los castellano-manchegos, según un informe de la Organización de Consumidores (OCU). “Ofrecemos un servicio que beneficia directamente al consumidor y en concreto a su presupuesto. De las partidas del presupuesto familiar, la primera y más relevante que se puede disminuir y que está en manos del consumidor es la del transporte. Así, ofrecemos la oportunidad a los consumidores de dedicar ese ahorro en otras partidas. Queremos que los conductores decidan y paguen lo justo y necesario”, expone Jiménez Perona.

El efecto que en los precios de la zona tiene la implantación de una estación de servicio automática, que incrementa la presión competitiva sobre las estaciones de su entorno local, beneficiando de manera inducida a los consumidores que permanecen en éstas es real. Así lo reconoce la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y la Competencia) en su Informe de julio de 2019, con el nombre de “efecto desbordamiento”.

En este Informe se ha estudiado como ejemplo Madrid, y se ha visto que la entrada de gasolineras automáticas en la Comunidad de Madrid provocó que los precios de las estaciones cercanas se redujeran en alrededor de un 0,5% en el gasóleo A y de un 0,21% en la gasolina 95. Esto supuso un ahorro de entre 15 y 24 millones de euros para los consumidores de las gasolineras tradicionales. Según un ejemplo que expone la CNMC, en la Comunidad de Madrid, la diferencia media de precios entre las gasolineras automáticas de operadores independientes y las gasolineras atendidas de los operadores verticalmente integrados alcanzó un máximo del 16,9% para el gasóleo A y del 12,3% para la gasolina 95 durante el periodo investigado (2012-2016). Como conclusión, la CNMC pide a las Administraciones públicas no poner barreras a las estaciones de servicio automáticas, dado el efecto beneficioso que éstas generan al consumidor.



Fuente: El Día Digital