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10/06/2019

Apagar incendios de coches eléctricos: doble de agua y temperaturas disparadas



Más tiempo, más temperatura, más riesgo




A medida que los coches eléctricos se van propagando por el mundo y por la sociedad, como vehículos que son se tienen que enfrentar a los rigores del mundo real y, obviamente, a la posibilidad de sufrir un accidente.

Lejos de ser un incidente más en carretera, los accidentes que involucran a coches eléctricos pueden producir incendios eléctricos con una problemática muy particular y una elevada dificultad que supone un reto al que los bomberos se tienen que enfrentar con formación y procedimientos específicos.

Aparte del televisivo accidente en el que Richard Hammond casi pierde la vida al estrellar un Rimac Concept_One, un superdeportivo eléctrico que ardió durante cinco días, hay otros accidentes que ponen de manifiesto la extrema dificultad que implica que el hardware de un coche eléctrico arda en llama.

A principios de 2018 un conductor falleció cuando su Tesla Model X chocó contra una mediana de una autovía en Mountain View (California, EEUU). En aquel accidente los servicios de emergencias se enfrentaron a un fuego de una virulencia desconocida para cualquier coche de combustión.

Los paquetes de baterías suelen estar convenientemente protegidos contra los impactos, pero bajo unas condiciones muy particulares las células pueden llegar a dañarse e iniciar lo que se conoce como escape térmico.

Sin necesidad de presencia de llamas, las baterías pueden comenzar a calentarse por encima de 482ºC, haciendo que los elementos de plástico cercanos empiecen a arder, calentando a su vez a las células adyacentes y replicando el proceso en una reacción en cadena que se puede repetir por miles, tantas como células compongan la batería. En un Tesla Model X esta cifra es de 7.000 celdas de iones de litio.

Aquel choque contra la mediana fue de tal severidad que el paquete de baterías se rompió y algunas de las células del paquete acabaron repartidas por la carretera. Para proteger el lugar en el accidente del Model X en la autopista 101 se tuvieron que cortar dos carriles y una rampa de acceso durante más de seis horas hasta que los bomberos aseguraron la zona, y para conseguirlo incluso tuvieron que llamar a Tesla para que personal especializado en los componentes eléctricos desmantelase la batería mientras los bomberos vigilaban que el fuego no se reiniciase.

En total fue casi una jornada completa de trabajo para asegurar la zona, extinguir el fuego y neutralizar cualquier posibilidad de réplica cuando en un incendio de un coche de combustión no lleva más que unos pocos minutos. Además un equipo de bomberos escoltó a la grúa que llevó al depósito al Model X y lo vigiló durante 24 horas más, puesto que las baterías pueden volver a arder.

Esta diferencia de dificultad se refleja también en el consumo de agua. Mientras que un solo camión de bomberos basta para apagar el fuego de un coche y puede transportar entre 1.500 y 5.000 litros de agua, al Tesla de California hubo que aplicarle más de 11.000 litros de agua.


Fuente: Xataka