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12/02/2019

El error de Baleares: el veto al diésel incrementará las emisiones de CO2


La prohibición de que circulen vehículos nuevos de gasóleo en 2025 reforzará a corto plazo las ventas de coches gasolina, que emiten más CO2, y cuya circulación se permitirá diez años más. El 39,5% de la demanda de energía eléctrica en la comunidad en 2018 se cubrió con carbón, y tan solo el 5% con renovables generadas en las islas.





El Parlamento balear aprobó ayer en el pleno celebrado este martes la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que recoge una serie de medidas pioneras en España, como por ejemplo la prohibición de los coches diésel en 2025 y con gasolina en 2035 en toda la Comunidad.

La Ley de Cambio Climático prevé prohibir la circulación de coches y de motos diésel en el Archipiélago a partir de 2025. Con posterioridad, a partir de 2035, dicha prohibición afectará también a la circulación de vehículos contaminantes con gasolina, incluidos camiones y furgonetas. En cualquier caso, no estarán sujetos a esas limitaciones los autos del parque móvil de Baleares matriculados con anterioridad, que podrán seguir activos hasta el final de su vida útil.

Recientemente la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos denunció la ley ante la Comisión Europea y el Consejo para la Garantía de la Unidad de Mercado. En el escrito remitido a Bruselas, Anfac califica las medidas del plan de «arbitrarias, inidóneas y desproporcionadas», y asegura que «están huérfanas de cualquier respaldo técnico o científico».

El primer impacto de la legislación, que ya se dejó sentir durante su trámite parlamentario a lo largo del año pasado, es el frenazo en las ventas. Las matriculaciones tan solo se incrementaron en la región un 1,6% en 2018, frente al 7% de media nacional. Mientras tanto, se disparó la venta de coches más antiguos, un valor refugio en tiempos de incertidumbre. Paradójicamente, la nueva legislación incentivará su uso, ya que permite circular a partir de 2025 a los vehículos registrados con anterioridad a esa fecha, pero no a los nuevos.

El segundo es el incremento de las comercializaciones de modelos de gasolina. Un proceso acentuado durante el año pasado en toda España, a raíz del escándalo de manipulación de emisiones Dieselgate y del anuncio de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de que el diésel tiene «los días contados». La media de emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los turismos y todoterrenos nuevos matriculados en España en 2018 se situó en 116,75 gramos por kilómetro, lo que supone un incremento del 1,82% en comparación con el ejercicio precedente, según datos de MSI, algo que la federación de concesionarios Faconauto atribuyó al descenso en ventas de modelos diésel, que por primera vez en veinte años se situaron por debajo de las de coches gasolina: 35,8% frente a 57,5%.

Desde el punto de vista de los fabricantes de automóviles, la prioridad debería ser rejuvenecer el parque móvil, con incentivos a la sustitución de coches viejos gasolina y diésel por nuevos de estos combustibles, o bien eléctricos o híbridos, pero «sin dar por ganadora a ninguna tecnología». Según datos de la industria, el 80% de las emisiones proceden precisamente de los vehículos más antiguos, mientras que los modelos nuevos son hasta un 90% menos contaminantes que los de hace dies años. Con el agravante de que el parque español es uno de los más antiguos de Europa, con una edad media superior a los doce años que en los últimos ejercicios no ha parado de aumentar, ante la falta de planes de renovación y achatarramiento.

La ministra de Industria, Reyes Maroto, pareció coincidir con esta premisa en un acto esta misma semana, en el que aseguró que «las tecnologias basadas en los motores de combustión aún tienen mucho que decir, no estamos en un contexto en el que se pueda prescindir de ellas», tras lo cualseñaló la «mejora sustancial» de sus emisiones en los últimos años. También afirmó que «la clave es el rejuvenecimiento del parque móvil», ya que su obsolescencia «nos obliga a actuar», con «elementos que incentiven la compra de vehiculos nuevos, equipados con tecnologías nuevas o tradicionales».

En el caso concreto de los diésel, los modelos antiguos padecían de altas emisiones de partículas y óxidos de nitrógeno (NOx), responsable de los problemas de polución en algunas ciudades como Madrid, si bien siempre han emitido de media menos dióxido de carbono o CO2 que un gasolina, un contaminante responsable del calentamiento climático. No obstante, según un estudio de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos, las emisiones de NOx de los motores diésel se han reducido en un 90% en los últimos 20 años. Otro estudio, este de Anfac, revela que 100 vehículos actuales contaminan menos que uno de los años 70, y responsabiliza al 20% más antiguo del parque del 80% de la contaminación generada, lo que pone de manifiesto que resulta un error meter en el mismo saco un propulsor actual, bajo la normativa europea de emisiones Euro6, con uno de épocas anteriores.

Un tercer estudio realizado en seis países publicado en Scientific Reports asegura que diésel modernos emiten menos contaminación en general que los automóviles que funcionan con gasolina. Es la conclusión del trabajo realizado por el químico estadounidense Patrick Hayes, de la Université de Montréal. Según este investigador «el diesel tiene una mala reputación porque se puede ver la contaminación, pero en realidad la peor es la contaminación invisible que viene de los coches de gasolina».

El estudio, dirigido por investigadores de Suiza y Noruega con la ayuda de Hayes y colegas en Italia, Francia y Estados Unidos, examinó las emisiones de partículas (PM) emitidas por los tubos de escape de los automóviles. La PM carbonosa está compuesta de carbono negro, aerosol orgánico primario (POA) y, especialmente, aerosol orgánico secundario (SOA), que se sabe que contiene elementos nocivos que pueden dañar el tejido pulmonar.

Gran parte de la reducción de emisiones de los diésel modernos se corresponde a la incorporación obligatoria de filtros de partículas en los nuevos diésel, que también están empezando a adoptar los modelos gasolina. En el laboratorio (en el Instituto Paul Scherrer, en Suiza), «los automóviles de gasolina emitieron un promedio de 10 veces más carbono PM a 22 ° C y 62 veces más a -7 ° C en comparación con los coches diésel», señalan los investigadores. Dicho esto, el informe admite que es cierto que los coches diesel más viejos contaminan más que los automóviles de gasolina, y que los coches diesel en general emiten mucho más óxidos de nitrógeno, que causan humo y lluvia ácida.

Mientras tanto, los expertos también critican que se asocie vehículo eléctrico a contaminación cero. Generar energía, salvo que sea mediante fuentes renovables, tiene un coste en términos de polución, aunque no se emitan contaminantes al impulsar el vehículo. «En Europa y EE.UU., la media de CO2 de un coche eléctrico es casi igual en términos de generación de electricidad, que un diésel», cree Nick Molden, CEO de «Emissions Analytics y Equa Index». Esto se debe a la utilización de centrales de carbón, petróleo y gas en el mix energético. En este sentido, la Ley balear fija el objetivo de tener unas islas libres de combustibles fósiles y el 100% de energías renovables en 2050. Para el 2030 las previsiones son disponer de un 35 % de renovables, un 23% de reducción del consumo energético y una disminución del 40% de las emisiones contaminantes.

Un objetivo que contrasta con el panorama del año pasado en las islas. Según Red Eléctrica, el 39,5% de la demanda en Baleares se cubrió en 2018 con energía generada mediante carbón, un 10,5% con motores diésel, un 12,6% mediante gas y un 9,8% mediante centrales de ciclo combinado; mientras que menos de un 5% lo fue con renovables generadas en las islas.


Fuente: ABC