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23/01/2019

Trabajadores de toda Alemania se movilizan a favor del diésel


Los convocantes acusan al Gobierno de hacer una transición agresiva hacia el coche eléctrico que penaliza a los consumidores.





Las manifestaciones a favor del diésel se repiten en diversos puntos geográficos de Alemania. En Stuttgart, en una marcha que reunió a unos 700 manifestantes el sábado, los convocantes acusan al Ministerio de Transporte de «expropiación indebida» en referencia a las prohibiciones de circular en los centros de muchas ciudades. Bajo el lema «sí al diésel», se escucharon consignas como «no a los guetos diésel» o «referéndum para el diésel». El organizador, un el empleado de Porsche de 26 años de edad, Ioannis Sakkaros, defiende que «se están cargando una industria de la que depende nuestro trabajo».

«Llevamos chalecos amarillos porque queremos mostrar que somos políticamente independientes, ciudadanos comunes que sencillamente queremos defender nuestro derecho a circular con nuestro propio coche como el resto. Lo compramos legalmente, pagamos nuestros impuestos, y ahora pretender convertirnos en conductores de segunda categoría», explica. En algunas otras manifestaciones la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ha participado, pero en las últimas protestas no se ha admitido la presencia de ningún partido político.

Numerosos trabajadores de las plantas de Daimler en Untertürkheim y Sindelfingen, además de otros muchos de Porsche y de empresas proveedoras como Bosch, marchan con carteles como «Eco Terrorism», «Stop Green Job Killer» y «Stop German Environmental Aid» (DUH), en referencia a la organización medioambiental a la que los tribunales están dando la razón, lo que deriva en la obligación para los ayuntamientos de prohibir circular a los coches diésel. «Ni el punto de medición en Neckartor lleva a resultados correctos, ni los muertos y los enfermos están contaminados por el óxido de nitrógeno», contradice el experto en la cadena de montaje Nikolas Sauer, que contradice los informes oficiales. «Los políticos están anulando el registro de los médicos críticos», acusa.

«Se está llevando a cabo una transición muy agresiva y en unos plazos demasiado rápidos que convierten en pagador a un consumidor que compró su coche cumpliendo con todas las leyes y al que se está sometiendo a violaciones de la seguridad jurídica», protesta Sauer, anunciando que «habrá más manifestaciones como esta y las llevaremos a todas las ciudades que seamos capaces. Cuanto más unidos estemos los conductores europeos, mejor podremos defender nuestros derechos».

La tecnología diésel, sin embargo, corre serio peligro de desaparecer en Alemania. La Comisión de Transportes del gobierno ha publicado el primer borrador de las nuevas medidas que contempla un aumento en 2023 de tres céntimos de euro el litro y, a partir de esa fecha, un céntimo de euro más cada año. Además, terminará con los beneficios fiscales de los que se beneficiaba el diésel y creará un nuevo impuesto por emisiones a los camiones de 80 euros por tonelada de CO2.

También está prevista una reducción de la velocidad de los tramos sin límite de las autopistas, a 130 kilómetros por hora, limitación con un fuerte componente simbólico para los alemanes, y la creación en 2025 cuotas de ventas de coches eléctricos e híbridos, que obligaría a las marcas a alcanzar un 25% de ventas de estas tecnologías cada año. En 2030 el porcentaje obligatorio aumentaría hasta el 50%. Comenzaría a ser incentivada con fondos públicos la compra de coches eléctricos hasta que estos logren igualarse en precio a los convencionales, lo que dejaría en conjunto a los modelos diésel en unas condiciones realmente desfavorecidas frente al resto.


Fuente: ABC