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13/12/2018

El sector del automóvil alerta de que tener coche es cada vez más un lujo


El incierto marco legal y el cambio de hábitos de los consumidores alteran el mercado.





Afirmar que los coches son sólo para ricos parece una exageración. Pero, visto el comportamiento del mercado de los últimos tiempos y las tendencias de futuro, en el sector se teme que acabe siendo realidad. La evolución de las ventas, principalmente por el canal de particulares, con caídas en los tres últimos meses, es un indicador que apunta a una contracción del mercado. Los compradores dudan cada vez más a la hora de hacer la que probablemente será la mayor inversión de su vida después de la de la vivienda. Las restricciones de circulación y los cambios legislativos que se planean y que afectan a los diésel en primera instancia, pero también al resto de motores de combustión e incluso a los híbridos, con un encarecimiento de los modelos aptos, así como los nuevos hábitos de los consumidores, sobre todo de los jóvenes, están convirtiendo al automóvil en propiedad en un artículo selecto y hasta cierto punto de lujo.

El último aviso lo ha dado esta misma semana la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), al calor de las protestas de los chalecos amarillos en Francia contra la nueva tasa que el país vecino planeaba aplicar a los carburantes y coincidiendo con el inicio de las negociaciones de la Comisión y el Parlamento y el Consejo europeos para acordar los objetivos de la UE para emisiones de CO2de los vehículos en el 2025 y el 2030. “Las familias de ingresos medios y bajos no aceptarán niveles de reducción que tengan un impacto negativo en su movilidad”, ha advertido la entidad empresarial. Por ello, defiende una transición que “sólo puede ocurrir a un ritmo que mantenga la movilidad individual accesible a todas las capas de la sociedad”. Su presidente y director ejecutivo de PSA, Carlos Tavares, manifestó que “la exclusión social (que estas medidas pueden provocar) debe de ser evitada por todos los medios”.

Las patronales españolas también han levantado la mano. Gerardo Pérez, presidente de Faconauto, que representa a los concesionarios, es rotundo: “El automóvil, que había democratizado el transporte, va camino de ser para unos pocos”, denuncia. Y pone varios ejemplos que, a su juicio, respaldan esta afirmación. Uno, las restricciones de circulación que acaban de ponerse en marcha en Madrid. “Para acceder al centro –lamenta– hay que tener un coche eléctrico o híbrido, normalmente de altas prestaciones; quien tenga uno diésel o de gasolina de 15 años, no puede”. Esta discriminación, insiste, “va en contra de las clases menos favorecidas”.

La fiscalidad y los incentivos esconden algunas paradojas. La compra de automóviles de cero emisiones tienen subvención pública –que surge de los impuestos de todos los ciudadanos–, pero al final, estos coches suelen adquirirlos personas pudientes, que a menudo los usan como segundo vehículo. Así, se estaría produciendo un controvertido trasvase de rentas. En paralelo, el envío de coches viejos al desguace no recibe ninguna ayuda desde que finalizaron los planes PIVE, en el 2016. Esta situación, destaca el presidente de Faconauto, “ha activado el mercado de ocasión de más de diez años; los coches, en vez de retirarse, se revenden y siguen circulando, lo que es un contrasentido si lo que se busca es rebajar las emisiones”. Y precisamente este es el único mercado al que puede acceder la población con menos poder adquisitivo. El año pasado se revendieron en España un millón de vehículos de más de diez años. Para revertir la situación, Pérez apuesta por recuperar este tipo de programas que promueven el achatarramiento.

La tecnología será clave para superar los problemas de acceso por falta de presupuesto, destaca David Ortega, profesor de EADA Business School, especialista en el sector de la automoción. “Las nuevas generaciones, los millennial y la población urbana, cada vez más ven el coche como servicio y no como propiedad”. Antes, añade, “la regla era un coche que el 95% del tiempo estará parado por persona; ahora hay diversos operadores de transporte multimodales que acceden a un grupo de gente que quiere moverse y accede desde su móvil”. Esta fórmula permitirá, según este experto, “facilitar una movilidad más inteligente y económica”. Hay estadios intermedios, como el del renting, que también crece, mediante el que se dispone de un coche con el mantenimiento y otros gastos incluidos pagando una cuota mensual fija.

La evolución de las matriculaciones del 2018 es un tanto extraña. En la primera mitad, el crecimiento fue claro en todos los canales de venta, con un alza acumulada del 10% respecto a las cifras del 2017. En el canal de particulares, el que muestra el consumo directo de los ciudadanos, fue del 9,3%. La entrada en vigor de la nueva normativa de homologación de las emisiones de motores conocida como WLTP, en septiembre, disparó las ventas en los meses de julio y agosto, gracias a las ofertas para reducir los stocks de coches de la anterior norma. Pero en los meses siguientes ha habido una corrección a la baja. En septiembre se produjo una caída del 17,7% (del 17,7% en el canal de particulares); en octubre, del 6,6% (del 3% en el canal de particulares); y en noviembre, del 12,6% ( del 10,6% en el canal de particulares). En los once primeros meses del año el saldo es positivo, con un alza del 8% (del 5,2% en el canal de particulares), pero la tendencia actual preocupa. La explicación que da el sector ya no es tanto el efecto del WLTP sino la incertidumbre regulatoria. “Son tres meses seguidos a la baja, es lo nunca visto en los últimos cinco años”, lamenta Gerardo Pérez, presidente de Faconauto, que teme que “el clima negativo que rodea a la automoción puede convertir esta situación en estructural”. Mientras tanto, el mercado de ocasión va a más. Creció un 4,1% en septiembre, un 12,3% en octubre y un 7,5% en noviembre. El acumulado del 2018 arroja un alza del 7,7%.


Fuente: La Vanguardia