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26/11/2018

El mercado espera que el crudo suba casi un 30% con ayuda de la OPEP


Octubre no fue sólo el arranque de un periodo de caídas para las bolsas: el precio del petróleo empezó a principios de ese mes un camino bajista que, desde entonces, se ha llevado por delante un tercio del precio del barril Brent europeo y del West Texas estadounidense.





La rápida caída recuerda a las que se iniciaron en verano de 2014, unos descensos que terminaron llevando a los barriles a perder los 100 dólares, una cota por encima de la que habían cotizado de forma casi ininterrumpida desde el año 2011, y que ahora, según muchos expertos, es una utopía que se vuelva a alcanzar. Sin embargo, el consenso de mercado sí espera un rebote en el barril desde los precios actuales, que debería regresar al entorno de los 75 dólares si se cumplen las previsiones de las 29 casas de análisis que recoge Bloomberg.

Las caídas de 2014 se produjeron por un incremento de la oferta global, principalmente por el fuerte aumento de la producción por parte de las petroleras estadounidenses, que empezaron a sacar frutos de una nueva técnica de extracción conocida como fracking, que consiste en inyectar agua y arena a presión en rocas que contienen crudo.

En un principio, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cártel que controla ahora en torno al 36% de la producción global, según Energy Intelligence Group, decidió no mover ficha y dejar que el mercado se ajustase sólo, eliminando a los productores que tuviesen los costes de extracción más elevados. Sin embargo, la organización que lidera Arabia Saudí terminó cediendo ante los bajos precios del crudo y cambió de estrategia en noviembre de 2016, anunciando un recorte de producción conjunto para combatir la sobreoferta, al que también se sumarían Rusia y otros productores ajenos a la organización. El pacto se mantuvo hasta junio de 2018, momento en el que el cártel anunció, con el Brent ya cotizando en el entorno de los 80 dólares, un aumento de la oferta. Sin embargo, esta decisión podría no tener mucho recorrido, ya que se espera que, ante las últimas caídas, la OPEP recule y anuncie un pacto de recorte en su reunión del próximo jueves 6 de diciembre.

El desplome que empezó en octubre es un reflejo del miedo de los inversores a una combinación de varios factores, que al final se resumen en las previsiones de menos demanda mientras la oferta crece. Desde Coface explican cómo "los miedos a que vuelva a haber un exceso de oferta ha sido alimentado por la preocupación de los traders de petróleo por las perspectivas de un crecimiento económico global más lento, y su impacto en la demanda" de la materia prima, además de "una oferta amplia por parte de los tres productores más importantes, Arabia Saudí, Rusia y Estados Unidos", explica la aseguradora francesa.

La misma OPEP ha hecho nuevas cábalas sobre la demanda de petróleo para este año y el que viene, y ha tenido que recortar sus previsiones: "Prevemos un crecimiento de la demanda mundial en 2018 de 1,50 millones de barriles diarios, 40.000 barriles menos de lo que esperábamos el mes pasado. Estimamos que la demanda total se habrá movido a una media de 98,79 millones de barriles diarios en 2018", explica el cártel, mientras que para 2019 "las proyecciones de demanda son de 1,29 millones de barriles diarios, 70.000 menos de lo que preveíamos el mes pasado".

Mientras se reducen las previsiones de crecimiento de demanda para el año que viene, los inventarios de crudo de Estados Unidos no paran de crecer, otra mala señal para los alcistas en petróleo. Desde Lombard Odier apuntan a esto como uno de los factores que han contribuido a las caídas, al minar el ánimo de los inversores: "La oferta sí se deterioró, aunque hubo un salto sorprendente en el suministro de Estados Unidos proveniente del Golfo de México", explican desde la gestora. Coface también se hace eco de ello, destacando cómo "las caídas del petróleo se han incrementado por un continuo aumento de los inventarios estadounidenses. En las dos primeras semanas de noviembre EEUU produjo una cantidad récord de 11,7 millones de barriles diarios de media".

También tienen un hueco en esta ecuación las nuevas sanciones que EEUU ha impuesto a Irán: las anunció en mayo y se activaron a principios de noviembre pero, como explican desde Coface, "el anuncio de la Administración Trump de que hará excepciones temporales con 8 grandes importadores de crudo ha acelerado las caídas del crudo".

En este contexto, con el Brent cerca de 60 dólares y el West Texas en los 50, le toca a la OPEP mover ficha de nuevo. El cártel se reúne el jueves 6 de diciembre en su encuetro oficial que se produce cada seis meses en Viena, y la cuestión que está en el aire es si dará marcha atrás en su decisión de junio de aumentar la oferta, o si, como se espera, cerrará el grifo para intentar impulsar el precio del crudo.

Lombard Odier señala que "con los precios ahora por debajo de las estimaciones del equilibrio fiscal para la mayoría de los miembros de la OPEP, en la próxima reunión del 6 de diciembre Rusia debería ofrecer algunos recortes" (el país vuelve a ser una pieza clave en la decisión, a pesar de no formar parte del cártel). La firma destaca cómo "a 12 meses es probable que el barril Brent se mantenga en 75 dólares, y el de Texas en 65 dólares, aunque se espera una mayor volatilidad". Goldman Sachs, por su parte, explica cómo "Arabia y Rusia tienen un interés común en un recorte de producción, para mitigar la sobreoferta futura que se puede producir por el incremento de producción de y las excepciones de EEUU a las sanciones a Irán". El banco tiene una previsión media de 70 dólares para el Brent en 2019. Desde Morabanc explican que "si el mes pasado los argumentos alcistas nos parecían de corto plazo, ahora son los bajistas los que nos parecen poco consistentes". Coface, por su parte, espera que "los precios se mantengan relativamente estables en 2019 a una media de 75 dólares por barril".


Fuente: El Economista