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22/11/2018

¿Tenemos energía para tanto coche eléctrico?


El litio, cobalto y níquel necesario para las baterías son minerales estratégicos cuyo precio tiene gran volatilidad.





El Gobierno prohibirá matricular y vender coches con motores de combustión a partir de 2040. Se incluyen los de gasolina, diésel y también los híbridos, que combinan uno de combustión con otro eléctrico. El anuncio implica que en esa fecha los vehículos que se pongan en circulación tendrán que utilizar exclusivamente electricidad como energía o ser capaces de generarla ellos mismos a partir de fuentes alternativas y limpias, como el hidrógeno.

En realidad hace mucho tiempo y antes incluso que los de combustión. El primero data de 1834. El coche eléctrico tuvo su primer momento de gloria a inicios del siglo XX, superando incluso en muchos aspectos a los de explosión, todavía muy precarios. Pero mejoraron su tecnología y su fabricación a gran escala a partir del Ford T de 1908, relegando al olvido poco después a los eléctricos. Décadas más tarde, durante la crisis del petróleo de los 70, la industria del automóvil volvió a contemplar la electricidad como una alternativa a los combustibles fósiles, pero no ha sido hasta hace apenas una década cuando los fabricantes han ofertado dentro de sus gamas modelos con motores que se alimentan con una batería eléctrica, inicialmente enfocados a la movilidad urbana.

Actualmente el parque de coches eléctricos en el mundo es todavía muy pequeño en relación con los que usan un motor de explosión. En 2017 superaron la barrera de los dos millones, que supone tan solo el 0,2% del parque total de vehículos. Y aunque las ventas progresan, el ritmo actual no sería suficiente para alcanzar los objetivos fijados necesarios para reducir las emisiones de CO2 y contener por debajo de dos grados centígrados la subida de temperatura por el efecto invernadero. Para conseguirlo se necesitaría alcanzar la cifra de 600 millones de vehículos eléctricos en 2040, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. Son casi la mitad del parque mundial actual, por encima de los 1.200 millones. Y por ahora, solamente 10 países (China, Estados Unidos, Japón, Canadá, Noruega, Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia), concentran el 95% de las ventas de este tipo de vehículos.

En España el crecimiento del vehículo eléctrico es más lento que en la mayoría de los países europeos. Los incentivos oficiales para su adquisición han sido intermitentes y escasos en presupuesto, sin haber conseguido hacer despegar de una forma definitiva este tipo de coches. En lo que va de 2018 se han vendido 9.980 unidades, que representan tan solo el 0,9% de las matriculaciones de turismos y suman hoy un total de 14.842 eléctricos puros, solamente 3,2 por cada 10.000 habitantes. Y, por el momento, su uso se restringe casi exclusivamente a grandes ciudades, donde los eléctricos tienen a su favor esquivar las crecientes restricciones al tráfico particular.


Fuente: El País