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20/11/2018

¿Tendrá algún valor un coche diésel dentro de cinco años?


Los turismos se deprecian a menos de la mitad al cabo de un lustro. Falta por ver cómo afectará al precio la incertidumbre sobre los combustibles.





Desde el punto de vista económico comprar un coche siempre es una decisión dudosa. Los cálculos más extendidos indican que, de forma genérica, un turismo nuevo pierde un 25% de su valor después del primer año de vida, para ir cediendo un 10% anual a partir de ese momento.

Así ocurre como media, pero un nuevo informe revela que en los casos más extremos la depreciación puede alcanzar hasta un 40% durante los 12 meses posteriores a su matriculación. Cada modelo tiene vida propia porque en esta pérdida de valor intervienen factores variopintos, desde la economía del país hasta la marca del coche en cuestión.

Según un análisis del comparador Rastreator.com, los coches se deprecian de media un 54,09% cinco años después de salir del concesionario. Si un conductor compra hoy un Seat León por 19.680 euros (tarifa oficial para la versión básica del que fue modelo más vendido en 2017), dentro de cinco años tendrá un valor estimado de 7.960 euros.

¿Y el combustible? El estudio no ha tenido en cuenta el anuncio de una futura ley que prohibiría la venta de coches de gasolina y gasóleo en 2040 porque todavía no hay posibilidad de saber cómo afecta eso a los precios, especialmente a largo plazo, pero, de momento, el mercado de ocasión ha notado la incertidumbre. “Es cierto que aún no hay un reflejo en el valor residual de los modelos, pero quizá se note dentro de unos meses”, aventura el responsable del comparador de coches de Rastreator.com, Borja Polo.

Lo que sí se ha apreciado es un impacto en las ventas de vehículos de ocasión. “De momento, en octubre se registró un descenso del 8%. Se ha gestionado muy mal la información”, señala el director general de la Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos (Ancove). “Más allá de eso es pronto para saber nada, en buena medida porque apenas existe un mercado de segunda mano de coches eléctricos”, añade. “Quizá sea un buen momento para deshacerse de un coche diésel y apostar por eléctricos o híbridos–apunta Polo–, dentro de poco será más complicado hacerlo porque nadie sabe con certeza el valor que tendrán a medio plazo”.

De vuelta al estudio, de todos los modelos analizados (los tres más vendidos de cada segmento en 2017), los coches urbanos son los que registran un ritmo medio de depreciación más bajo. Este tipo de automóviles (representados por el Fiat 500, el Fiat Panda y el Mini) valen un 12,3% menos tras el primer año y se deprecian un 20,1% el segundo, pero llegan a costar hasta un 46,8% menos transcurridos cinco años.

En el lado contrario, los monovolúmenes acusan la crisis de ventas que llevan sufriendo algunos años (en beneficio de los SUV): solo el primer año se deprecian una media de un 36,2% y pueden llegan a perder hasta un 63,9% de su valor tras cinco años. Los modelos estudiados, en concreto, son el Citroën C4 Picasso (actual C4 SpaceTourer), el Renault Scenic y el Kia Carens.

“En la depreciación de un coche influyen desde la salud de la economía del país hasta la moda, pasando por el estado en que se encuentra el propio coche”, explica Polo. En general hay muchos factores que escapan al control del automovilista, pero otros sí puede manejarlos con cierta perspectiva: “Es el caso, por ejemplo, del color del coche escogido, ya que los tonos demasiado llamativos le restan valor, o de los extras del coche, ya que invertir en elementos de seguridad podría ayudar a mantener su valor con el paso del tiempo”, añade Polo.

La marca elegida también influye, por descontado. Según un estudio publicado este mismo año por Valorarmicoche.com, Land Rover es el fabricante que menos se deprecia a dos, tres, cuatro y cinco años. A un año, solo le superan Porsche y Mini. Destaca también el buen comportamiento a cinco años de marcas como SsangYong, Mazda y nuevamente Mini.

Los datos de Rastreator indican que el modelo de automóvil que más valor pierde durante los dos primeros años de vida es el Citroën C4 Picasso, un monovolumen que se deprecia un 43,9% en su primer año y un 49,8% el segundo. En el lado opuesto se sitúa el Mini como el coche que menos valor pierde a lo largo de sus dos primeros años: un 6,8% el primero y un 15,7% el segundo.

En cuanto a la previsión a largo plazo, el C4 SpaceTourer repite como el modelo que más valor perdería en los siguientes tres años: un 55,7%, un 61,6% y un 67,5%, respectivamente. El caso opuesto es el del Renault Clio, que sería el coche que menos se depreciaría: un 29,2% el tercer año, un 35,8% el cuarto año y un 42,4% el quinto año.


Fuente: El Motor