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24/10/2018

Cepsa retrasa su salida a bolsa al no querer Mubadala bajar precios


Pospone la colocación del 25% tras la caída de los mercados y del crudo.





A veces la dirección del viento no es la más propicia para iniciar una ruta marítima, y conviene esperar al momento más adecuado para navegar. El regreso de Cepsa a la bolsa española, una vez se descartó la posibilidad de colocar esta participación a un comprador privado, estaba cuidadosamente medido por su dueño, Mubadala Investments, el fondo soberano de Abu Dabi y dueño de la totalidad de la compañía.

Sin embargo, no solo el viento no ha sido el más adecuado: una tempestad en las bolsas y en el precio del petróleo ha aparecido súbitamente en octubre, cuando se estaban acometiendo los últimos preparativos de la operación, haciendo que el fondo saudí decida pos- poner la venta del 25 por ciento de la firma.

"El apetito de los inversores se ha retraído de manera significativa", señaló la compañía en un comunicado. "Mubadala ha decidido retrasar la oferta de venta de acciones", explicó, "al considerar que la inestabilidad que sufren los mercados afecta a la valoración de la empresa". Según la normativa actual, la compañía tiene 135 días desde la aprobación del folleto -el 2 de octubre- para retomar la salida a bolsa. En caso de que se hiciese más tarde, tendría que actualizarlo para que volviese a ser aprobado.

La salida estaba programada para que Cepsa volviese a cotizar, ocho años después de dejar la bolsa española, en un rango entre los 13,1 y 15,1 euros, con una capitalización que quedaría entre los 7.010 millones y los 8.081 millones de euros en total. Hoy estaba previsto que se anunciase el precio, y este mismo jueves se había señalado como la fecha en la que la firma volvería a cotizar en el parqué. El contexto de mercado parecía el más propicio, pero la situación ha cambiado radicalmente en el último mes: las bolsas han sufrido un duro revés, con caídas del 6,5 por ciento en octubre para el Stoxx 600, y del 4,3 por ciento para el sector.

A finales de la pasada semana ya empezó a surgir el rumor de que la firma estaba teniendo problemas en la operación. Fuentes del mercado señalaban que la participación en Cepsa se iba a vender en grandes bloques, y que esto era una señal de que la empresa no lograría salir en la parte alta del rango de precios. Desde Bloomberg explicaban el viernes que el interés de los inversores estaba siendo "tenue". Lo que parecía claro es que, con el cariz que habían tomado la situación en los mercados, la firma no conseguiría salir a cotizar en el rango alto de la horquilla que habían anunciado.

Mubadala aprovechó la ocasión para reafirmarse en su interés de mantener una participación estratégica en la petrolera. Musabbeh al Kaabi, miembro del Comité de Inversiones de Mubadala, recalcó que el fondo dueño de la firma considera Cepsa "una inversión estratégica en energía y un referente de la industria española", explicando que "pese a que las condiciones del mercado se han deteriorado significativamente, los comentarios de los potenciales inversores han reforzado nuestra visión del valor de Cepsa y de su fortaleza en sus principales negocios. Como inversor a largo plazo, consideramos volver al mercado cuando las condiciones sean más favorables".

La decisión de vender ahora una parte de Cepsa tenía una base sólida: 2018 estaba siendo, una vez más, un muy buen año para los inversores alcistas en petróleo. El Brent rondaba los 80 dólares por primera vez desde 2014, y eso parecía razón suficiente para que Mubadala Investments (el fondo soberano de Abu Dabi, todavía dueño de la totalidad de la firma) se decidiese a desprenderse de un cuarto de las acciones de la firma para reducir su dependencia del crudo, un proceso que está siendo el denominador común en muchos países de Oriente Medio.

Arabia Saudí lleva años preparando la venta de un 5 por ciento de su petrolera estatal, Aramco, que sería la mayor salida a bolsa de la historia, si la valoración que hace Arabia de la empresa, de 2 billones de dólares, termina siendo acertada. La operación estaba prevista para finales de este año, pero a mediados de agosto se publicó que había sido cancelada, algo que fue desmentido por fuentes de las compañía posteriormente, dando a entender que solo se trataba de un retraso hasta 2019.


Fuente: El Economista