NOTICIAS


03/10/2018

Persecución al diésel: ¿No sería mejor gravar a quien más contamine?


Ante el anuncio del aumento del impuesto al diésel por parte del Ministerio de Hacienda, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), considera que esta subida fiscal es, por un lado, injusta para los consumidores y, por el otro, ineficaz desde el punto de vista medioambiental.





Ante el anuncio del aumento del impuesto al diésel por parte del Ministerio de Hacienda, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), considera que esta subida fiscal es, por un lado, injusta para los consumidores y, por el otro, ineficaz desde el punto de vista medioambiental.

Según la OCU, los vehículos diésel tradicionalmente emitían muchas más partículas que los de gasolina.

Sin embargo, la generalización de los filtros de partículas en los diésel y los nuevos motores de gasolina de baja cilindrada, han hecho que actualmente estén prácticamente igualados.

Por esto, la Organización de Consumidores y Usuarios no se opone a que se igualen los impuestos de ambos combustibles, ya que cuentan con prestaciones similares, pero siempre y cuando esta equiparación se aplique a la baja o que la recaudación extra que se consiga se utilice para subvencionar la compra de nuevos coches más ecológicos y el achatarramiento de los más antiguos, que son los que verdaderamente contaminan más.

Sin embargo, OCU no comparte la persecución que desde el Gobierno y desde algunos ayuntamientos se está llevando a cabo contra los vehículos con motores diésel y cree que esta debería hacerse hacia los coches más contaminantes, sean del combustible que sea.

En este sentido, la OCU apunta que siempre debería tenerse en cuenta que los consumidores con vehículos más antiguos son aquellos que suelen contar con menos recursos y, por tanto, con menor posibilidad de adquirir uno nuevo, por lo que se deben fomentar las ayudas y facilitar alternativas para que esta opción sea accesible para todos.

Este obstáculo al diésel provocará una bajada en las ventas de este tipo de vehículos y un aumento del parque móvil más antiguo, que, de seguir en esta línea, supondrá un aumento de las emisiones de CO2 en los próximos años, muy al contrario de lo que supuestamente se pretende evitar con la actual propuesta fiscal. Para la OCU, es necesario que, de momento, coexistan ambos motores, hasta que los coches eléctricos sean una posibilidad real para todos los consumidores.

Por eso la organización propone que, si realmente existe interés por reducir el impacto medioambiental de los vehículos, la primera medida que se debería tomar es la de marcar unos límites de contaminantes durante el proceso de homologación de los coches, como las que ya existen actualmente, pero mediante una comprobación en condiciones reales, para que no vuelvan a suceder casos como el Dieselgate.


Fuente: El Economista