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21/09/2018

Diésel: el combustible de la polémica


Hace unos años, la cifra de coches de gasóleo matriculados en España era muy superior a los de gasolina. Hoy el Gobierno quiere equiparar el precio de los dos carburantes, pero muchos expertos aseguran que no es necesario porque los nuevos motores cumplen la estricta normativa Euro 6.




El Gobierno ha declarado la guerra al diésel. Ya ha confirmado sus planes de equiparar su precio con el de la gasolina para usuarios particulares y, hace días, la ministra Magdalena Valerio aseguró que tenía los días contados. A pesar de las trabas, más de la mitad de los vehículos aún se mueven con gasóleo, por lo que hay mucha incertidumbre. La inseguridad se nota en la venta de vehículos que se mueven con este combustible, que ha descendido un 33% a lo largo del año. En agosto, el 56,2% de los turismos matriculados eran gasolina y el 37,4%, diésel.

En este momento, el precio medio de la gasolina sin plomo 95 se encuentra alrededor del 1,35, mientras que el del gasóleo A, en 1,26. Sin embargo, si se quita la desgravación que tiene actualmente, el importe será prácticamente el mismo que la gasolina. A nivel europeo, países como Chipre o Inglaterra están vendiendo el gasóleo a precios similares e incluso más caros. Sin embargo, todavía no hay ningún país en el que haya habido restricciones que afecten únicamente a los coches diésel.

Todos los coches, tanto diésel como gasolina, para poder circular han tenido que cumplir la normativa que estaba en vigor en el momento de su matriculación. Ahora se rigen por la Euro 6, muy restrictiva con la contaminación. Gracias a ella los coches diésel han experimentado una reducción destacada de las emisiones de NOx, uno de los mayores contaminantes del diésel, y de partículas. Además, desde algunos concesionarios explican que ahora se les dota de dispositivos que eliminan la contaminación. Algunos de los más destacados son el catalizador, que disminuye los elementos contaminantes contenidos en los gases de escape; el filtro de partículas, que retiene las partículas sólidas que genera el motor o el ad blue, un sistema de depuración de gases.

La desconcierto generado y el hecho de que cada vez se vea con peores ojos la utilización del diésel, ha llevado a Anfac, Aniacam, Faconauto, Ganvam y Sernauto, las principales asociaciones relacionadas con el sector del automóvil, a publicar esta semana una carta pidiendo prudencia. Aseguran que "el diésel no es más contaminante que la gasolina". Y según las agrupaciones, los vehículos diésel nuevos presentan un consumo un 25% inferior y unas emisiones de CO2 por kilómetro un 15% inferiores. Además, aseveran que los diésel nuevos y los de gasolina producen emisiones contaminantes en niveles equivalentes. De hecho, creen que el problema reside en los coches de más de doce años, y proponen retirarlos de la circulación. Según el mismo escrito, se encuentran "plenamente comprometidos con la descarbonización del transporte y la movilidad con cero y bajas emisiones", pero también exigen "que no se ataque ninguna tecnología ni se genere incertidumbre innecesaria en la ciudadanía"

Precisamente desde Anfac, la asociación de fabricantes, y Faconauto, de concesionarios, explican que hay fábricas que ya han tenido problemas por la bajada en la demanda de diésel. Una sería la de Volkswagen en Navarra. Noemí Navas, directora de Comunicación de Anfac, asegura que "el diésel es indispensable para vehículos pesados", y que la mejor manera de evitar la contaminación sería "renovando los coches viejos". Algo que también respalda Raúl Morales, que ostenta el mismo cargo en Faconauto. "Han aumentado las emisiones de CO2 desde que se dejan de vender coches diésel", declara. Ambos también coinciden en que los nuevos vehículos, que se encuentran bajo la normativa Euro 6, tienen un nivel de contaminación mucho menor

Aniacam, la Asociación Nacional de Importadores de Automóviles, Camiones, Autobuses y Motocicletas, es una de las partes que ha firmado el escrito y se muestran indignados por la actitud del Gobierno ante el trato que está dando al gasoil. Fuentes de la propia asociación exponen que "un problema muy serio es que ellos creen que la situación tiene sentido", porque les han hecho creer determinados rumores que "rodean a este carburante y que no son verdad". Sin embargo, afirma que se encuentran "muy mal asesorados". También hacen una crítica a los ciudadanos porque "se creen todas las modas que les dicen".

Pero por otro lado, ven en la alternativa eléctrica una salida a la contaminación. De esta manera, ya no haría falta depender de estos combustibles para hacer desplazamientos. Eso sí, es una tendencia que tiene muchas carencias y necesita dar un salto importante para que se consolide en el mercado automovilístico. Ahora bien, la venta de vehículos eléctricos va ‘in crescendo’ conforme pasan los años. En toda España, en lo que va de 2018 se han vendido un 80% más de este tipo de coches, y parece que la cifra se mantendrá a lo largo de todo el año.

En Aragón, desde enero hasta el mes de septiembre, se han matriculado un total de 84 eléctricos, de los cuales 63 han tenido lugar en Zaragoza, 17 en Huesca y 4 en Teruel. En la capital aragonesa, el incremento ha sido superior al 90%, mientras que en Huesca está cerca del 70%. Por último, los turolenses han pasado de tener un vehículo electricico a cuatro. Las ventas en la Comunidad suponen el 1,27% del número total.

Los consumidores no tienen una preferencia clara, pero a nivel nacional, el eléctrico más vendido en agosto ha sido el BMW i3, y en el acumulado de todo el año, el Renault Zoe.

Siempre según las mismas fuentes de la propia asociación, para 2040 o 2050, el volumen de eléctricos será importante. Creen que casi todos los coches entonces se moverán por electricidad. Sin embargo, se necesitan "infraestructuras de recarga adecuadas y baterías con más autonomía" para que pueda suceder. Ahora, las autonomías de las baterías, los escasos puntos de carga y el tiempo que tardan en hacerlo, impiden que se pueda viajar con ellos.

Sin embargo, no es la medida definitiva, ya que estas energías alternativas también se obtienen a con la quema de combustibles fósiles, lo que también es perjudicial para el medio.