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16/09/2022

La sorpresa que el tope del gas deja en la factura de la luz


Los consumidores del mercado libre ya ven en sus facturas el coste del mecanismo para rebajar el precio de la electricidad

La excepción ibérica ha conseguido reducir un 16% el recibo, a pesar de que la luz ha seguido encareciéndose desde la entrada en vigor del sistema

El Gobierno asegura que el sistema ha permitido ahorrar 2.300 millones de euros a los consumidores




Los recibos de la luz están dando sustos importantes a muchos consumidores eléctricos en los últimos meses. Y no se debe solo al disparado precio de la energía, sino al efecto de la aplicación de la llamada excepción ibérica. Uno de esos clientes sorprendidos para mal, se llama David y acaba de recibir su última factura que incluye 70 euros en concepto de ‘Coste del tope del gas’, lo que supone casi una tercera parte del total del recibo.

Como él, muchos usuarios del mercado eléctrico están viendo fuertes importes bajo los términos de ‘Mecanismo de ajuste’ o ‘Ajuste al Real Decreto 10/2022’, ya que las comercializadoras han comenzado a facturar a sus clientes el coste de ese sistema ideado para rebajar la factura.

El mecanismo, que lleva aplicándose tres meses en España y Portugal, busca abaratar el coste del recibo poniendo un tope al precio del gas. Esta medida para reducir el precio afectaba, desde un primer momento, a los clientes del mercado regulado (el 40% del total), cuyos precios están directamente relacionados con los del mercado mayorista que se fija a diario. Pero también acabaría afectando a los del mercado libre, que cuentan con precios fijos, según fueran renovando sus contratos con sus compañías.

Funcionamiento del tope del gas

Para entender el funcionamiento del sistema hay que partir de que de todas las tecnologías que se utilizan cada día para generar electricidad, es la más cara –normalmente, el gas- la que acaba fijando el precio de todas las demás en el mercado mayorista.

Así que para evitar que todas se contagiaran de la meteórica subida de esa materia provocada por la invasión rusa, el Gobierno pactó con Bruselas la fijación de un máximo para que cuando el gas marcara el precio final de la luz, el precio que se paga a todos los sistemas que generan electricidad (eólica, fotovoltaica, hidroeléctrica, nuclear…) se calculara con ese límite. Eso sí, luego, hay que pagar a las plantas de ciclos combinados el gas que utilizan a su precio real en el mercado.

Este viernes, por ejemplo, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista será de 171 euros por megavatio hora, a los que habrá que sumar luego 106 euros más para ajustar el precio del gas.

Pues bien, ese último paso, la compensación por el precio real de ese producto, es el que está provocando quebraderos de cabeza a muchos consumidores que desde julio ven como ha aparecido un nuevo término en la factura, que se suma al precio de la energía.

Pago de la compensación

El ajuste por el tope del gas lo pagan todos los consumidores que se beneficien de él. Es decir, los clientes que están en el mercado regulado y los que estando en el libre con un precio fijo por cada kwh hayan renovado sus contratos desde que se aprobó el sistema. Y es que se entiende que los precios ofertados por las compañías para un determinado plazo ya reflejarán esa previsión de abaratamiento del precio de la electricidad.

En el caso de los primeros, los que tienen el también llamado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), no habrán notado ninguna diferencia en sus facturas, ya que el ajuste está integrado directamente en el precio de la energía.

Los sustos están llegando en los recibos del mercado libre, que han empezado a recoger el coste de esa excepción ibérica. Tan solo están exentos de financiar el sistema quienes tengan un contrato a precio fijo y hubieran renovado de sus contratos antes del 26 de abril.

“A quienes están renovando sus contratos, la comercializadora podía haberles hecho uno nuevo con un precio fijo que incluyera ya la compensación. Pero lo que están haciendo, de forma generalizada, es hacer nuevos contratos con precios fijos algo más bajos e incluyendo de forma separada un nuevo término que es el coste de ese ajuste”, explica José Luis Sáncha, autor del libro ‘Presume de entender (a fondo) las facturas de la luz y el gas’.

El experto señala que esta práctica implica que el carácter fijo de estos contratos del mercado libre ha dejado de tener validez. “El nuevo precio variable es el precio fijo que se oferta más lo que resulte de ese ajuste al tope del gas, que el consumidor no puede establecer a priori. Hay que esperar a fin de mes para conocer su precio y luego tener en cuenta el consumo de cada cliente. Esto hay mucha gente que no lo esperaba, pero debería estar perfectamente claro en el contrato que se haya firmado. Hay que revisarlos y reclamar si se está facturando algo que no aparece en él”.

Ahorro de 2.300 millones de euros

A pesar de estas sorpresas 'desagradables' en las facturas recibidas en los últimos meses, el experto asegura que las cifras dejan claro que los precios son más bajos de los que se estarían registrando sin el tope del gas.

“En estos tres meses el sistema ha permitido reducir un 16% el coste de la energía de los consumidores con PVPC con respecto a los que hubiese pasado sin el tope del gas. En el mercado libre hay que mirar bien el contrato, las tarifas y la factura para ver qué precio es el más conveniente”, explica.

Los cálculos coinciden con los realizados por el Ejecutivo, cuyas cifras señalan que en lo que llevamos de mes de septiembre el sistema ha supuesto un ahorro de un 17% respecto a los precios sin mecanismo ibérico (en el primer mes también superó el 16%) y ha generado un ahorro para los consumidores de 2.300 millones en los tres meses de aplicación.

A pesar de esta rebaja, que ha permitido que los precios de la electricidad en España en el mercado mayorista (sin incluir el precio de la compensación) sean un 30% más baratos que en otros países europeos, el encarecimiento de la electricidad ha seguido manteniéndose desde la entrada en vigor del sistema.

Los temores a un corte de suministro del gas ruso, que finalmente se produjo a finales de agosto a través del Nord Stream 1, impulsaron el precio mensual de la electricidad hasta niveles máximos, solo por detrás de los registrados días después de la invasión de Ucrania y ha convertido el mes pasado en el más caro de la historia.

Fuente: NIUS