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03/08/2022

Países de la UE toman medidas de ahorro energético en la línea de España


El grueso de países europeos está tomando medidas excepcionales en tiempos excepcionales porque el objetivo es ya evitar el escenario más temido: el de un desabastecimiento de gas en los meses de frío.




Los países de la UE comienzan ya este agosto su campaña de ahorro energético ante unos meses de otoño e invierno que se prevén fríos e inciertos a merced de lo que haga Vladimir Putin con el gas. Bajo el acuerdo rubricado la semana pasada en Bruselas, los Estados miembros se comprometen a reducir su consumo energético en los próximos ocho meses para tener las reservas lo mejor preparados en caso de más cortes de suministro.

Según el acuerdo –al que solo se opuso Hungría–, corresponde a cada gobierno nacional definir qué medidas de salvaguardia. El Gobierno español, comandado por Pedro Sánchez, presentó el lunes sus líneas maestras para reducir la demanda de energía en un 7% y cumplir con lo pactado en la capital comunitaria. El umbral europeo se fija en una reducción del 15%, pero países como España se benefician de un marco de excepciones debido a su buen panorama energético: cuenta con buenos sistemas de regasificación, está conectada a Francia por dos tuberías potentes y su almacenamiento de gas está por encima de la media europea. Además, a diferencia de lo que ocurre en el entorno centroeuropeo, su dependencia del gas ruso es mucho menos punzante.

El Real Decreto Ley aprobado por el Consejo de Ministros recoge medidas concretas como limitar la refrigeración de edificios públicos y grandes superficies, cines o estaciones de transporte a un mínimo de 27 grados y la calefacción a un máximo de 19 en invierno. Recoge también la exigencia de apagar los escaparates y edificios públicos a las 22.00 y de implementar el sistema de cierre de puertas automático en los locales. Es un primer paso, pero desde el Ministerio de Transición Ecológica que lidera la vicepresidenta Teresa Ribera ya adelantan que un plan de contingencia y refuerzo arribará en septiembre.

La hoja de ruta de ahorro española va en línea con lo que están implementando países del entorno. Capitales como París o Berlín también verán monumentos o tiendas apagadas con la bajada del sol. En el otro lado, Madrid "no se apaga", según ha reaccionado la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso en afrenta con el plan de La Moncloa.

El grueso de países europeos están tomando medidas excepcionales en tiempos excepcionales porque el objetivo es ya evitar el escenario más temido: el de un desabastecimiento total de gas ruso que degeneraría en una situación de "alerta" y "emergencia energética".

Este punto extremo supondría que los objetivos de ahorro designados en la capital comunitaria ya no serían voluntarios, sino obligatorios. Y la solidaridad europea viviría su gran examen para evitar que los países más expuestos, como Alemania, cayeran en la recesión económica y en el racionamiento energético en hogares. El Bundesbank ha cuantificado en 220.000 millones de euros el coste que supondría para el país un cierre total de la llave del gas ruso. Y de momento, el país ya está sufriendo las consecuencias de los dos parones en menos de un mes en las tuberías del Nord Stream I.

De duchas frías a cierre de piscinas en Alemania

Por ello, el motor económico de la UE ha sido uno de los primeros países europeos en presentar medidas de choque tras el acuerdo europeo. La ciudad de Berlín, por ejemplo, interrumpirá el alumbrado de 200 monumentos. Y otras ciudades como Hanover van más allá y han mandatado que las duchas en gimnasios e instalaciones deportivas sean con agua fría y cortado el agua caliente en los edificios públicos. El tiempo de calefacción se reducirá al menos hasta marzo y a excepción de las guarderías. Y todas las lámparas públicas de la ciudad serán sustituidas por la iluminación LED, según detalló recientemente el alcalde.

En otras ciudades germanas han optado por cerrar saunas y bajar la temperatura del agua tanto de las piscinas al aire libre como de las cubiertas. Y Nuremberg ha echado el cierre a tres de sus cuatro piscinas al aire libre.

Aislamiento de ventanas en Grecia

La segunda potencia económica europea, Francia, también ha adoptado planes en la línea de los españoles. Aunque su dependencia del gas no es comparable, ya que su principal fuente energética llega de las nucleares. No obstante, bajo el plan de "sobriedad energética", el Gobierno de Emmanuel Macron ha decretado ya el cierre obligatorio de puertas en todos los comercios galo, que en caso de incumplimiento se exponen a una multa de 750 euros. Los alumbrados de las tiendas deberán apagarse entre la 1 y las 6 de la mañana, aunque la medida excluye a estaciones de transporte.

Por su parte, la vecina Bélgica se está blindando, tratando de cerrar más acuerdos de compra de gas con Noruega y prepara un plan de compensación económica para que la industria reduzca su consumo energético.

Las islas griegas, también muy dependientes del gas importado desde Rusia, ponen el límite de 27 grados en el termostato estival. La medida estrella del Ejecutivo conservador que lidera Kyriakos Mitsotakis es un plan de 640 millones de euros que tiene por objetivo reforzar y renovar las ventanas para hacerlas más aislantes.

En otros países, los planes continúan ultimándose. La dimisión repentina de Mario Draghi en Italia ha frenado en seco las medidas de escudo energético. Poco antes de su renuncia, el primer ministro transalpino elaboraba una hoja de ruta que contemplaba la misma reducción de electricidad que la aprobada recientemente en España e incluso un adelanto a las 19.00 del cierre de los comercios. También en Austria dan las últimas puntadas. El diario Der Standard recoge que Viena estaría tanteando la posibilidad de calentar la mitad de los colegios o un apagado alterno en las vías urbanas donde solo se encendería una de cada dos calles.

Lo que sí es común en el conjunto de la UE es la apuesta por las campañas de concienciación. Finlandia prepara una estrategia de comunicación hacia los ciudadanos que no se veía desde la crisis del petróleo de 1973. Desde el apagado de interruptores, televisiones u ordenadores cuando se dejen de utilizar a la maximización de lavavajillas y lavadoras, el mensaje para los consumidores europeos es que un solo movimiento puede hacer mucho. Entretanto, el díscolo habitual de la UE, Hungría, y su plan pasa por aumentar las compras de gas ruso en los próximos meses.