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08/03/2022

Pesadilla en las estaciones de servicio: los carburantes suben hasta 15 céntimos


El diésel alcanza un precio máximo de 1,8 euros y la gasolina de 1,9 euros por litro



La invasión rusa sobre Ucrania se siente ya con fuerza en los bolsillos de los consumidores. En apenas una semana, los precios de los carburantes han registrado un fuerte incremento en los postes de las estaciones de servicio y alcanzan niveles nunca vistos anteriormente en nuestro país. Llenar el depósito se ha encarecido en apenas 7 días en cerca de diez euros, lo que supone un incremento sin precedentes por el temor a la escasez de suministro que ya se refleja en los mercados.

Según los datos del Geoportal del Ministerio de Transición Ecológica, en Madrid, en apenas una semana, la estación de servicio más cara ha pasado de cobrar el litro de diésel de 1,63 euros a hacerlo a 1,80 euros, lo que supone 17 céntimos más. De este modo, llenar el depósito ha pasado de costar 89,65 euros a 99 euros.

En la misma línea, se ha movido el precio de la gasolina, el punto más caro de la capital de España ha pasado de cobrar el litro de carburante a 1,72 euros a llevar el precio máximo hasta los 1,90 euros por litro. De este modo, llenar el depósito supone afrontar un desembolso que pasa desde los 94,6 euros a los 104,5 euros.

Aunque los precios medios de los carburantes registrarán un incremento previsiblemente menor -habrá que esperar a mediados de la próxima semana para conocer los datos- la fuerte subida de precios se ha sentido también de forma similar en otros países.

El importante salto que han dado los precios de los carburantes se produce en una semana en la que la Agencia Internacional de la Energía ha anunciado su intención de liberar reservas de petróleo por 60 millones de barriles, que se suma a la acordada el pasado mes de noviembre por Estados Unidos de 50 millones de barriles ante la fuerte caída de sus reservas.

Los problemas de suministro, además, se han incrementado por el temor de los bancos a financiar operaciones con las petroleras rusas que se han reflejado a lo largo de la semana con una fuerte caída de precios para el petróleo Ural. Tanto las petroleras chinas como indias han estado siguiendo la bajada de precios pero finalmente fue Shell la compañía que cerró una compra de carburante ruso.

Los problemas se extienden también a los puertos, ya que por ejemplo, en Reino Unido hay estibadores que se han negado a participar en las descargas de carburante ruso o incluso una delegación de alto nivel de Estados Unidos ha participado en una visita a Venezuela.

Asimismo, las negociaciones para facilitar un acuerdo con Irán que pudiera servir para recuperar parte de la producción de petróleo del país o un mayor uso de Libia o Irak podrían contribuir a aliviar a medio plazo los precios de los carburantes. De hecho, esta pasada semana la simple expectativa de una vuelta al mercado de Irán permitió que el viernes se relajaran levemente los precios del crudo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que hará todo lo posible para que nuestras empresas y nuestros ciudadanos no se conviertan en rehenes de Putin, pero estos fuertes incrementos se registran en un momento en el que se está tramitando un incremento de la fiscalidad energética para alinearla con las políticas ambientales europeas y que supondría un encarecimiento todavía mayor de los carburantes.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha asegurado que por el momento no se producirán subidas inmediatas de los impuestos pero el Libro Blanco sobre la reforma fiscal plantea, al igual que las directivas europeas, equiparar la fiscalidad del diésel a la gasolina, aumentar impuestos a los carburantes, un impuesto para los billetes de avión, generalizar peajes, una tasa municipal sobre el tráfico para acceder a las ciudades y la rebaja de la fiscalidad aplicada a la electricidad, suprimiendo el Impuesto sobre el Valor de la Producción al 7%.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunirá mañana con los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, y los presidentes de CEOE y Cepyme, Antonio Garamendi y Gerardo Cuerva, respectivamente, para buscar un "gran pacto de rentas" con el que evitar una espiral inflacionaria que mine el poder de compra de las familias y ponga en riesgo la recuperación económica.

Fuente: El Economista