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19/01/2022

Biopropano: ¿el combustible del futuro o una solución a corto plazo?


Aunque está fabricado a partir de una mezcla de residuos de la industria alimentaria y aceites vegetales, químicamente es idéntico al propano convencional.




El uso y la gestión de las energías sostenibles es una tema que se sitúa en el epicentro de los debates a nivel mundial. El ambicioso objetivo marcado por la Comisión Europea de poner fin a la venta de coches de combustión en 2035 y alcanzar la neutralidad climática en 2050 ha obligado al sector de la movilidad a reinventarse y sobre todo a avanzar rápidamente en la carrera hacia la descarbonización.

Electromovilidad, vehículos de hidrógeno, coches solares… Sobre la mesa hay distintas alternativas que ponen punto y final al uso de los combustibles fósiles y esbozan un futuro de la movilidad mucho más verde y respetuoso con el medio ambiente. En este artículo, analizaremos los beneficiosos que podría tener el uso del biopropano para el sector de la automoción.

Según la empresa BeGas, pionera en el desarrollo de motores ecológicos 100% autogás o biopropano, se trata de un combustible alternativo fabricado a partir de una mezcla de residuos de la industria alimentaria y aceites vegetales, pero que químicamente es idéntico al propano convencional (que se extrae de yacimientos de petróleo y de gas natural). Su origen conlleva que su impacto medioambiental sea un 80% inferior al convencional, lo que lo convierte en el único gas propano que cumple con la Directiva Europea de Energía Renovable (RED).

“Gracias a la utilización de este combustible alternativo, las corporaciones locales pueden avanzar en sus objetivos de neutralidad climática. Basta con sustituir los motores diésel de las flotas de camiones y autobuses urbanos por otros propulsados por biopropano”, propone BeGas como solución a corto plazo para la descarbonización del transporte pesado.

¿Es posible reemplazar el uso de combustibles fósiles como la gasolina y el diésel por este gas? ¿Qué beneficios conlleva? ¿Puede ser la solución del futuro? Xavier Giménez, profesor de Química Ambiental de la Universidad de Barcelona (UB), nos explica los pros y contras del biopropano.

“Este combustible va en la linea del biodiésel, es decir, se aprovecha la descomposición que se produce de los alimentos y los aceites para generar un hidrocarburo”, señala Giménez. La principal ventaja que presenta es su sostenibilidad ya que, al final, lo que haces es reaprovechar unas sustancias que ya han sido creadas recientemente con otros fines (alimentos y aceite) y no se extrae expresamente la sustancia de un yacimiento. Sin embargo, Giménez deja claro que aunque el biopropano es más ecológico, “en ningún caso es una opción para solucionar el problema del calentamiento global ya que al utilizarlo estás emitiendo dióxido de carbono igual a la atmósfera”, indica.

Este tipo de combustible es conocido por ser de emisión neutra, es decir, que el dióxido de carbono capturado en la descomposición de los alimentos y los aceites es vuelto a liberar a la atmósfera una vez se quema el biopropano. Por eso, Giménez considera este combustible poco eficiente comparado con las metodologías basadas en la batería eléctrica.

“Serían más beneficiosas aquellas tecnologías que permiten una emisión negativa, es decir, que capturen el dióxido y no lo vuelvan a emitir. Ejemplo de ello es el caso de las pilas de combustible basadas en hidrógeno. En este proceso, a partir del agua se consigue hidrógeno, el cual alimenta una pila de combustible y el residuo que genera es solo agua. Por lo tanto, tengo un sistema de captura de CO2, con el que puedo limpiar el aire y propulsarlo con otro tipo de combustible, de forma que el dióxido de carbono no participa en el proceso”, explica el profesor.

A corto plazo, apunta Giménez, hay otro problema y que es que si tú quieres utilizar el biopropano como combustible para vehículos necesitarías poder fabricar este gas en cantidades enormes y los residuos alimentarios y los aceites no generan tanto. En este sentido, podemos decir que se trataría de una pequeña solución que contribuiría un poco a no carbonizar tan rápido la atmósfera, pero al final y al cabo es una solución marginal.


¿Qué vehículos podrían utilizar este tipo de combustible?

Cualquier motor de combustión puede ser alimentado por este gas, solo hay que modificar el sistema de inyección. Desde BeGas lo aconsejan para flotas de autobuses y camiones porque para utilizarlo tienes que tener una bombona enorme de biopropano y eso solo le sale rentable a una empresa y no a un particular. “Es imposible distribuir biopropano a las gasolineras porque no se producen cantidades tan grandes de este gas”, señala Giménez.

Otra ventaja que presentan las empresas que desarrollan este tipo de motor ecológico es que el uso del biopropano fomenta la reutilización de los vehículos. “Un camión urbano, de entre los tres y los diez años de antigüedad, puede ser remotorizado con un motor biopropano. Esto consiste en la sustitución del motor diésel por un motor 100% biopropano, de manera que pase a ser propulsado por un combustible limpio de forma sencilla promoviendo, a su vez, su reutilización. Por otro lado, por el precio de compra de un vehículo nuevo, pueden remotorizarse hasta cinco camiones, lo que contribuye, además, a la sostenibilidad económica de las entidades municipales. La posibilidad de apostar por la economía circular y el retrofit, equipando a las flotas con motores ecológicos, permite alargar su vida útil y evita la generación de más de 16.000 kilogramos de residuos por vehículo”, apuntan desde BeGas.

No obstante, Giménez apunta que si bien es cierto que este tipo de tecnología sí que puede alargar el horizonte de sustitución obligatoria del vehículo, al final, es forzar un tipo de combustible que no soluciona el problema grave del calentamiento global ya que sigue emitiendo dióxido de carbono.


Fuente: La Vanguardia