NOTICIAS


24/12/2021

El precio de la gasolina se dispara


No solo es la electricidad, ni el IPC. Los carburantes también han desarrollado un aumento del precio en 2021 que hace que llenar el depósito hoy cueste 18 euros más que hace un año




lo habrán observado ustedes y, más aún, lo habrán notado en el bolsillo. Desde hace varios meses el precio de la gasolina, y de los carburantes en general, va ‘in crescendo’ sin que nada ni nadie sepa ni pueda frenarlo. Sin embargo, parar en una gasolinera a repostar puede convertirse en una habilidosa tarea puesto que las hay que cobran menos por su repostaje pero también las hay más caras, como ustedes habrán podido comprobar. Más aún, en estas fechas que hemos dejado atrás, con un puente de cinco días con sus correspondientes desplazamientos, en los que se ha alcanzado niveles prepandemia, y ahora con la Navidad, momento en el que muchas personas aprovechan para regresar a su lugar de origen y pasar unos días en su casa. Una de las gasolineras más baratas y más demandadas ante cualquier operación salida de la Comunidad de Madrid está situada en Torrejón de Ardoz. En este punto, el diésel cuesta 1,237 euros/litro y la gasolina 1,389 euros, lo que suponen varios céntimos por litro de ahorro según los datos del precio medio de los carburantes en España.

Pero, ¿de qué depende que cierta gasolinera pida un precio por su combustible y otra exija otro mucho mayor? Nacho Rabadán, director general de CEEES (Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio) ofrece la principal clave. “Las estaciones de servicio tienen que hacer frente a una serie de costes que, como es lógico, han de amortizar. Hay muchas diferencias entre una estación de servicio ubicada en una carretera principal, con buenos accesos y una ubicación estratégica, que además cuenta con empleados cualificados para dispensar la mejor atención al cliente, que una gasolinera sin personal localizada en un recóndito polígono industrial. Las estructuras de costes de ambos modelos de negocio son muy diferentes”. En este mismo sentido apunta Inés Cardenal, directora de comunicación de AOP (Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos). “La diferencia viene marcada por el modelo de negocio de las gasolineras. Las hay asociadas a grandes marcas y también han proliferado las ‘low cost’, situadas en centros comerciales o en polígonos industriales que tienen pocos empleados o directamente ninguno. Por tanto, no pueden cobrar lo mismo una estación de autoservicio que una que ofrece un restaurante”. En este punto aparece “la tarjeta de fidelización, vinculada a las compras dentro de un determinado comercio y gestionada a través de puntos”, apunta Cardenal.

Una de las dudas que siempre sobrevuelan la comparación del precio de los carburantes es si los hay de diferente calidad. “La respuesta es sí”, ataja Cardenal. “Eso no significa que sea mala, ha pasado los controles de calidad, cumplen unas determinadas especificaciones técnicas y son legales, de eso no hay duda. La diferencia viene en que las grandes compañías desarrollan en sus centros de investigación unos aditivos que favorecen el rendimiento del motor. Son productos que consumen menos y que no generan residuos, por lo que facilita la durabilidad del coche”, subraya.

Cuándo va a bajar el precio de la gasolina es una incógnita, puesto que en este 2021 ha aumentado un 25 % desde el pasado mes de enero. Esto, en cifras, se traduce a que llenar un depósito de 55 litros cuesta 18 euros más que hace un año. La respuesta de Nacho Rabadán no es demasiado optimista. “No se espera que los carburantes dejen de subir, en parte por los desajustes que a nivel mundial aún existen entre la oferta y la demanda de petróleo y en parte por el número cada vez mayor de impuestos con los que la Administración grava cada litro de combustible. Ser verdes tiene un coste. Actualmente las exigencias medioambientales que han de cumplir nuestros proveedores representan un sobrecoste de 7 céntimos en cada litro de carburante. A ello habrá que sumar entre 9 y 10 céntimos por litro derivados de la aplicación de nuevas normas medioambientales”, aclara el director general de CEEES. Rabadán, no obstante, expone una posible solución. “Tanto a las estaciones de servicio como a los consumidores nos vendría muy bien una reducción de los impuestos que gravan los carburantes. En la actualidad, más de la mitad del PVP se corresponde con impuestos. CEEES ya pidió en verano la reducción del IVA que grava los carburantes del 21% al 10%, en línea con lo que el Gobierno ha hecho con la electricidad. Las arcas públicas ingresarían incluso más de lo que vienen haciendo hasta ahora, puesto que un menor precio final incentivaría la demanda, y con ella los ingresos del Estado”, zanja.

Pero la gran pregunta es, ¿qué hay detrás del precio de los carburantes? Inés Cardenal es transparente al respecto. “Hay tres componentes claves: el primero es el IVA y el impuesto especial que suponen prácticamente el 50 % del precio final; el segundo, lo que llamamos ‘otros costes y márgenes’, ahí van incluidos los costes de distribución, es decir, desde que la gasolina o el gasóleo sale de la refinería hasta que llega a la estación de servicio, los empleados, etc.; y en tercer lugar, lo que llamamos el ‘coste al por mayor’, esto es, el precio al que la gasolina y el gasóleo cotizan en los mercados internacionales”. Además, Rabadán aclara que existen muchas gasolineras que son pymes y que lo pasan mal con la actual situación económica. “Las estaciones de servicio somos las primeras víctimas de la escalada de precios. De hecho, a día de hoy nuestras ventas se sitúan un 20% por debajo de lo que sería normal a estas alturas del año. El nuestro es un negocio de volumen, porque está demostrado que cuanto más caros están los carburantes menos cogen los automovilistas sus vehículos”, concluye.

Así, parece aún lejano el momento en el que los conductores no nos tengamos que preocupar por repostar en una estación de servicio o en otra. Todo hace indicar que vamos a tener que seguir comparando precios y ser muy exhaustivos a la hora de ahorrarnos unos céntimos por cada litro con el que regamos el depósito de nuestro automóvil.


Fuente: El Confidencial