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10/12/2021

El gas natural, puente hacia las energías renovables


Un trabajo del científico canadiense Vaclav Smil augura que el gas natural seguirá jugando un papel relevante en el mix energético mundial al menos hasta el año 2050




“Cualquier descripción del gas natural como un enorme activo a abandonar, o pensamiento sobre ‘expulsar el gas por completo’ y menospreciarlo como un puente muy corto entre el carbón y las energías renovables, podría representar una gran equivocación”. Lo afirma el científico canadiense Vaclav Smil, autor del documento El gas natural en el nuevo mundo energético, que acaba de publicar Fundación Naturgy. El trabajo forma parte de las actividades que la Fundación Naturgy realiza sobre temáticas relacionadas con la energía para promover el uso racional de los recursos energéticos y fomentar un desarrollo sostenible.

Calificado por la prestigiosa revista ‘Foreign Policy’ como uno de los 100 principales pensadores mundiales, para Smil “no existe ningún escenario racional que relegue el gas natural a un papel insignificante o que lo convierta en una reliquia del pasado antes del año 2050”. El profesor emérito de la Facultad de Medio Ambiente en la Universidad de Manitoba se muestra escéptico en relación al excesivo optimismo que, a su juicio, se proyecta desde determinados foros respecto a la hoja de ruta hacia la desacarbonización marcada por los Acuerdos de París. “Hasta el momento, no hay ningún camino claro ni técnicamente firme para alcanzar este objetivo”, asegura.

Smil entiende que las frecuentes afirmaciones que auguran una descarbonización total para 2050 son poco realistas y obedecen más a “relatos impulsados por la política” que a una verdadera capacidad técnica para llevarla a cabo. “Solo si la UE sigue el curso de descarbonización agresivo durante al menos una década, podremos entender lo que realmente será posible para el año 2050”, advierte el científico.


Gas natural

El trabajo también incide en el destacado papel que, para Smil, jugará el gas natural en ese proceso. Este analista no cree plausible que esta fuente de energía vaya a dar un paso a un lado a corto plazo en el escenario energético. De hecho, sostiene que su rol seguirá siendo determinante como puente entre el carbón y las renovables.

El documento destaca que en el futuro un mayor consumo de gas natural puede marcar una diferencia sustancial en los países que hoy en día tienen bajos ingresos, como ya ha hecho en los países ricos.

En cuanto a los beneficios del gas natural, el trabajo asegura que “es un combustible perfectamente adecuado para reemplazar el carbón en la generación de electricidad (uno de sus usos más importantes), para ser utilizado de manera más eficiente que cualquier otro combustible en una multitud de procesos industriales o para proporcionar (durante mucho tiempo) una materia prima indispensable para la síntesis de muchos productos químicos esenciales”.


Estimaciones

El Consejo Europeo reconoció en diciembre de 2020 que los estados miembros tienen derecho a decidir su mix energético para alcanzar el objetivo climático de 2030, eligiendo las tecnologías más adecuadas, incluido el gas. Algo que, según este experto, quiere decir que “incluso la descarbonización deliberadamente promovida y administrativamente acelerada no será posible sin el uso del gas natural”.

De hecho, el documento “Going Climate-Neutral by 2050” prevé que el gas natural suministrará aproximadamente el 20% del consumo interior bruto de energía de la UE en 2030, y que seguirá representando el 18% del mix energético en 2050. “En cualquier escenario realista de descarbonización gradual, el gas natural seguirá siendo uno de los pilares del suministro de energía mundial y europeo durante la próxima generación y la única incertidumbre es cómo será su futuro a largo plazo”.

En ese sentido, la Agencia Internacional de la Energía prevé que el consumo mundial de gas en 2040 supere en casi un 28% el nivel de 2019. Respecto a las previsiones a corto plazo, el año 2019 estableció una tasa de crecimiento récord del 2,3% anual y también un récord en el incremento de las capacidades de GNL. A pesar del frenazo a esta expansión que ha supuesto la pandemia, Smil se muestra convencido de que en 2022 o 2023 se volverá a producir un nuevo récord de demanda.

Para este experto, el mercado de GNL será el indicador más claro de la evolución del mercado energético de cara al futuro. “La red global de GNL se ha vuelto esencial para equilibrar los mercados y proporcionar flexibilidad y seguridad de suministro”, señala.


Inversión para obtener precios más bajos

Los costes del gas natural son una de las cuestiones que más preocupan en los actuales escenarios de escalada de precios energéticos. Al respecto, Smil afirma que “una inversión adecuada en el desarrollo de las reservas existentes y la expansión del mercado global debería llevarnos a precios más bajos”. Por el contrario, la falta de tales inversiones, combinada con el cierre prematuro de otras capacidades alimentadas por combustibles fósiles (o nucleares), “podría conducir a picos de precios aún más altos en el futuro”.

Según este especialista, el incremento de precio que ha experimentado el gas natural en Europa en 2021 no ha sido causado por escasez física del combustible, “sino por una concatenación impredecible de eventos”. Un invierno más frío (por lo tanto, una temporada de calefacción más larga), una reducción en la producción de electricidad eólica o una creciente dependencia de las importaciones en un momento en que la demanda mundial se recuperó después de la peor fase de restricciones económicas causadas por Covid, han desencadenado esa tormenta perfecta en la escalada de precios.


¿Por qué hay que mantener el gas natural?

Vaclav Smil apunta tres razones principales por las que es importante mantener e incluso incrementar el uso de gas natural como un componente principal en el suministro de energía primaria: “Para incrementar la sustitución de la generación eléctrica con carbón y complementar la generación renovable; porque no tenemos otra opción a corto plazo tan asequible y confiable para la producción de calor, y por su difícil reemplazo como fuente de energía en muchos procesos industriales y materia prima en la fabricación de materiales y compuestos esenciales”.


Fuente: Vozpópuli