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02/07/2021

La escalada récord de luz, gas y carburante neutraliza las rebajas fiscales


La luz registra máximos históricos y deja sin efecto la suspensión del impuesto a la generación. La tarifa regulada de gas es más cara desde el 1 de julio y los carburantes profundizan en máximos en el inicio del verano y las vacaciones




El Gobierno ve cómo las rebajas fiscales a la energía decretadas hace una semana quedan neutralizadas por el fuerte incremento que está viviendo tanto la electricidad como el gas y los combustibles. Perder una parte de la recaudación (más de 1.200 millones de euros) no va a servir al Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos, por ahora, para rentabilizarlo políticamente con bajadas de precios. La menor reducción de ingresos tributarios no compensa los históricamente elevados precios energéticos, tal como están haciendo saber las asociaciones de consumidores cada día.

El Ejecutivo tiene suspendido desde el pasado sábado el impuesto sobre la producción eléctrica (conocido como el del 7%) con el objetivo de que bajara de forma inmediata el precio de la luz en el mercado mayorista. Esto provocaría, según destacaba el Ejecutivo, rebajas de la factura de entre el 3% y el 6%. Sin embargo, la entrada en vigor de esta medida, que supondrá una reducción de la recaudación de 400 millones, no ha supuesto una merma de los precios de la electricidad. Al contrario, desde el pasado martes los precios han estado en niveles máximos superiores a los 90 euros por MWh, algo nunca visto a estas alturas del año y por encima de los precios marcados antes de la suspensión del impuesto.

El encarecimiento ha pulverizado todos los récords este viernes. El precio del mercado mayorista, también conocido como 'pool', roza los 100 euros por MWh de media. Este es el precio de la luz más caro desde un día atípico de 2001. El CO2 ha registrado récord en más de 58 euros por tonelada al calor de la revisión de la ambición en descarbonización de la Unión Europea (pasar del 40% de reducción de emisiones al 55%). Mientras que el gas también profundiza en máximos con 38,58 euros por MWh, según detalla el mercado ibérico gasista Mibgas.

Como el precio de la luz se conforma al coste del precio marginalista que marca el CO2 y el gas, la luz ha superado el coste vivido en Filomena en enero, cuando a diferencia de la situación actual la demanda era récord por las temperaturas anormalmente bajas.

La buena noticia para el consumidor es que también se ha bajado el IVA, que reduce la factura final en un 11%. Sin embargo, junio ha sido el mes más caro de la historia, con lo que la rebaja queda neutralizada por la escalada en la parte correspondiente al coste de la energía, con lo que el usuario lo notará poco en su recibo. La factura de la luz es alrededor de un 3,6% más cara que en mayo y un 37,7% más elevada que hace un año. El efecto de la bajada del IVA queda sin efecto por el incremento del coste de la energía, que va a parar en gran medida a la cuenta de resultados de las eléctricas, tal y como está diseñado el mercado marginalista.

Además, la tormenta del coste de los suministros básicos no se limita a la electricidad. El alto precio del gas en los mercados internacionales ya se está reflejando en la factura gasista de los consumidores. El propio Ejecutivo ha subido las tarifas reguladas (TUR) casi un 4% desde el pasado 1 de julio. Esto es alrededor de un 10% más que hace un año.

Y por si todo lo anterior fuera poco, el precio del combustible sigue subiendo con el petróleo en precios máximos desde 2018 (el barril de Brent ya está por encima de 75 dólares). Así, el Boletín del Petróleo que elabora la Comisión Europea avanza que la gasolina 95 profundiza en el récord de precio desde hace siete años (1,383 euros por litro). Mientras, el gasóleo sube hasta los 1,246 euros por litro, a punto de rebasar ya el máximo de enero de 2020. Un incremento del combustible que llega en el inicio del verano, momento de alta movilidad, que con el fin de las restricciones por la pandemia ha disparado los desplazamientos.

Una situación que tiene un efecto expansivo sobre toda la economía. El encarecimiento de los suministros básicos está detrás del alto nivel del IPC (2,6% en junio). El incremento de la inflación castiga al ahorro y obliga, entre otras cosas, a asumir importantes costes para el Estado como la subida de las pensiones (vinculada por el Gobierno al IPC), el principal gasto que asumen las arcas públicas (150.000 millones de euros al año).

Fuente: El Confidencial