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14/06/2021

El Gobierno prepara un alza histórico a los impuestos sobre los carburantes


Penalizará al coche para recaudar 2.400 millones para su plan verde
Sánchez quiere un 2050 "sin coches privados y con más bicicletas"
Los impuestos suponen hasta un 54% del PVP en los combustibles




El Gobierno ha doblado la apuesta sobre su programa para subir los impuestos a los carburantes. Moncloa ya estudiaba antes de la pandemia equiparar los precios de la gasolina y el diésel a través de gravar más los Impuestos Especiales (IIEE) del gasóleo. Sin embargo, la propuesta se paralizó durante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para este año. Ahora, el plan es subir los impuestos tanto al diésel como a la gasolina para equiparar los precios al de los países del entorno.

El polémico documento España 2050. Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, presentado por Moncloa el pasado 20 de mayo, recoge una subida de los tipos impositivos sobre el consumo de diésel y de gasolina. Además, prevé la creación de un nuevo impuesto sobre el uso medio real del vehículo en sustitución de otras figuras fiscales actuales como el impuesto de matriculación.

La intención del Gobierno es acercar los precios de los combustibles al tipo impositivo medio de la gasolina en los ocho principales países de la Unión Europea, que se sitúa en torno a 20 céntimos de euro más cara por litro. Según el documento sobre 2050 de Moncloa, entonces habrá menos vehículos privados y más vehículos compartidos en las carreteras españolas, así como más bicicletas y más transporte público. "La movilidad se verá transformada por la difusión del automóvil eléctrico, que será cada vez más económico y competitivo y que constituirá el grueso del parque móvil español a mediados de siglo", indica el Gobierno.

Los carburantes son uno de los productos más intervenidos y gravados en España. En realidad el precio de la gasolina o el diésel en España no tiene relación directa con la cotización del barril de petróleo, según explican desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP). El precio final depende de las cotizaciones de la gasolina y el gasóleo en los mercados al por mayor de referencia. En el caso español, el Mediterráneo y Norte de Europa. Como estos mercados se mueven en dólares, el tipo de cambio euro/dólar también es un factor significativo. Además, las cotizaciones internacionales son solo una parte del precio del surtidor. Hay gastos que prácticamente no varían, entre ellos los costes de producción, distribución y comercialización, donde se incluyen los márgenes del mayorista y el minorista. El precio también se ve afectado por los impuestos y otros costes asociados, como el mantenimiento de las reservas estratégicas y la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. En España, los combustibles líquidos derivados del petróleo están gravados con dos impuestos: el IVA y el Impuesto Especial de los Hidrocarburos (IEH). Estos son, en síntesis, los motivos por los que el precio de los combustibles no varía en la misma proporción que el precio del crudo Brent.

Fuente: El Economista