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03/05/2021

Las renovables absorbe las inversiones


España invirtió en 2020 más de 1.500 millones en energía eólica, lo que la sitúa como la séptima potencia en el 'ranking' europeo, sin contar las cifras destinadas al resto de fuentes limpias




La enorme riqueza que tiene España en recursos naturales como el sol y el viento la convierten en una gran potencia energética mundial. Los economistas hablan de esta fuente como del nuevo petróleo del siglo XXI y las empresas de este sector se están movilizando y emprendiendo cuantiosas inversiones conscientes de la importancia que va a tener en en el corto y medio plazo en sus balances empresariales.

España invirtió el pasado año, solo en energía eólica, más de 1.500 millones de euros, lo que le sitúa como el séptimo país de la Unión Europea en el desarrollo de esta tecnología, según señala la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

En este mismo período, los Estados de la UE destinaron más de 43.000 millones de euros en parques eólicos que se construirán en los próximos años y que contarán con una potencia de 20 GW.

La carrera por liderar este mercado es muy intensa, el Reino Unido es el Estado que más invirtió el pasado año (13.500 millones), seguido de los Países Bajos (8.000), Francia (6.500) y Alemania (4.300). En este ranking están Turquía y Polonia en la quinta y sexta posición con 1.600 millones de euros destinados cada uno.

El presidente de la AEE, Juan Virgilio Márquez, sostiene que las inversiones, aún siendo cuantiosas, están por debajo del objetivo marcado en el Plan Nacional de Energía y Clima que tiene como reto llegar a los 50,3 GW para 2030.

Y lo mismo pasa en la UE, que necesita construir 27 GW cada año para cumplir su meta de reducción del 55% de emisiones contaminantes.

De los 43.000 millones de inversión en la UE, 17.000 se destinaron a proyectos de energía eólica terrestre y 26.000 millones de euros para instalaciones marinas.

Así, las empresas más importantes españolas como Iberdrola, Repsol, Endesa o Naturgy anuncian las mayores inversiones de su historia en busca de consolidar un liderazgo tanto nacional como internacional.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, instó recientemente en su participación en el foro Wake Up Spain a «aprovechar las oportunidades que ofrece la transición energética y llamó a las alianzas entre empresas para el desarrollo de energías renovables» ya que, según sostuvo, «las necesidades de inversión son tan brutales que hay sitio para todos». Galán pidió a los empresarios «cambiar el paradigma del tú o yo, por tú y yo» y pensar en trabajar juntos.

En este contexto de expansión de las energías verdes, los empresarios de esta industria reclaman al Gobierno un marco estable que garantice que sus inversiones no se van a depreciar por cambios legislativos como ya ocurrió hace algo más de una década con las placas solares fotovoltaicas que, en un principio, fueron subvencionadas, pero, tras un cambio de la ley, les dejó desamparados en un mercado regulado que no alcanzaba para sufragar los costes de producción.

Además, los emprendedores que apuestan por esta fuente de energía exigen que se agilicen los trámites legales que se exige en este tipo de instalaciones para que esta industria avance a un ritmo de normalidad y no genere cuellos de botella en un sector estratégico para el país que puede ayudar, no solo a salir de la crisis a su tejido productivo, sino también a ser más competitivo si se dispone de precios moderados en el recibo eléctrico.

Los nuevos proyectos basados en el hidrógeno verde van a marcar las diferencias entre los países desarrollados de la misma manera que lo hizo el petróleo en todo el mundo en los años 60 y 70.

Electrificar la economía con hidrógeno verde y paralelamente generar redes potentes para este nuevo avance exige abordar fuertes inversiones que, en estos momentos, pueden proceder en parte de los fondos europeos, de ayudas estatales a las empresas de este sector e, incluso, al autoconsumo privado y, por supuesto, de las propias compañías que inviertan sus recursos.

Respecto a la creación de puestos de trabajo, según las previsiones que maneja el Ejecutivo, las inversiones que se harán en energía renovable en los próximos años crearán entre 107.000 y 135.000 empleos hasta 2030; las dedicadas al ahorro y eficiencia energética, entre 56.000 y 100.000; y las de redes y electrificación de la economía, unos 46.000 contratos.

Cambio climático

De esta forma, los analistas defienden que apostar por esta tecnología significa apoyar el medio ambiente gracias a uso de fuentes limpias.

Como ejemplo de lo que representa esta energía, la firma automovilística Volvo Trucks calcula que un 45% de todas las mercancías que se transportan en Europa en la actualidad se podría trasladar mediante vehículos movidos por energía eléctrica.

«Cada vez más transportes se están dando cuenta de que necesitan comenzar a usar la energía eléctrica de inmediato, tanto por el medio ambiente como por razones competitivas», apuntó el presidente de Volvo Trucks, Roger Alm.

En definitiva, el futuro presenta importantes oportunidades ante un nuevo modelo energético en el que es preciso invertir ahora para no perder el tren del liderazgo y reforzar la recuperación con empresas y profesionales cualificados capaces de desarrollar los proyectos más importantes de este siglo.

Fuente: El Día de Segovia.