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02/02/2021

España corta las compras de petróleo de Venezuela por primera vez en diez años


El impacto de la Covid 19 ha alterado el esquema de importaciones diseñado por el Gobierno de Pedro Sánchez desde junio de 2018




La pandemia ha vuelto del revés todos los mercados. También el del petróleo y los carburantes, donde se registran circunstancias poco ordinarias. Un ejemplo es lo sucedido a finales del pasado año. España, por primera vez en una década, no compró petróleo a Venezuela. La Corporación de Reservas Estratégicas Cores, encargada de asegurar y controlar las existencias de petróleo, recoge en el último informe de enero que en noviembre de 2020 no se registraron importaciones de crudo procedentes de América Central y del Sur "por primera vez desde mayo 2011". Venezuela es el gran exportador de la zona.

En el periodo analizado en el último informe Cores, las importaciones de crudo a España descendieron un 16,4% respecto al mismo mes del año 2019 y se situaron en 4,179 millones de toneladas. El principal suministrador del periodo fue México, con el 20,2% del total y 846.000 toneladas de crudo. Supusieron un aumento del 18,2% en el año y las importaciones de crudo más elevadas en 7 meses. Un sorpasso a Venezuela en un año de cambios y récords negativos.

El corte en las compras afecta también a Brasil, país del que tampoco llegó un solo barril en noviembre, algo que no sucedía desde 2016. El impacto de la Covid 19 ha alterado el esquema de importaciones diseñado por el Gobierno de Pedro Sánchez desde junio de 2018. Desde esa fecha, y hasta el estallido de la pandemia, se registraba un crecimiento constante de las importaciones de petróleo de EEUU hasta "máximos históricos". También se habían reactivado las compras a Venezuela. Entre octubre de 2018 y el mismo mes de 2019, España multiplicó casi por siete (+561%) las entradas de crudo venezolano, hasta 1,82 millones de toneladas, mientras que en el caso de EEUU se elevaron un 58% interanual, hasta 1,4 millones de toneladas, según datos de Cores. Todo ha cambiado.

Consumo de hidrocarburos El impacto de la pandemia sobre la actividad económica y el consumo de hidrocarburos fue uno de los temas abordados en el IX Simposio Empresarial Internacional organizado por la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental (Funseam) en cuya apertura participaron, entre otros, los presidentes de Repsol, Antonio Brufau; de la Corporación Logística de Hidrocarburos (CLH), José Luis López de Silanes; el CEO de Cepsa, Philippe Boisseau; el vicepresidente de la Fundación ACS Antonio García Ferrer y la presidenta del Club Español de la Energía, María Victoria Zingoni. Todos ellos se hicieron eco del fuerte impacto de la pandemia en el consumo de hidrocarburos.

Zingoni adelantó las cifras del desplome en 2020: 65% de caída en el consumo de queroseno -vinculado a la aviación-, descenso del 20% en las ventas de gasolinas y del 16% en el gasóleo. "Las cuentas de resultados han sufrido mucho" admitió Brufau, algo que también reconoció Ferrer (ACS) al explicar cómo la caída en el tráfico de los vehículos ligeros ha afectado a la cuenta de resultados de las concesiones del grupo. Boisseau (Cepsa) resumió la situación: "Es una de las crisis más duras que se han dado en el sector".

La crisis, que está rompiendo esquemas en los mercados, no tiene un final claro. Así lo manifestó el presidente de de CLH, Lópezs de Silanes. "Todavía no sabemos cuándo empezará la recuperación" apuntó. En cualquier caso, el origen y la cuantía de las importaciones de crudo son cuestiones vitales para un país como España que supera en más de 20 puntos la tasa de dependencia energética de la UE. España siempre ha tenido una alta dependencia energética de los combustibles fósiles. En 2008, la dependencia registró un máximo histórico y llegó a alcanzar el 81,3%. Gracias a las renovables, esa dependencia ha ido disminuyendo hasta el entorno del 73%. No es una buena posición.

Lo mismo desde 1973

El panorama no se ha corregido desde el año 1973, con la gran crisis del petróleo. Desde 2008, las importaciones no han dejado de crecer. Aunque España ratificó el Acuerdo de París en 2016, la estrategia frente al cambio climático en la última década ha sido confusa, cuando no contradictoria. Sí y no a las medidas frente al cambio climático y a las emisiones de gases de efecto invernadero. Un ejemplo. En el año 2012, siendo ministro de Industria y Energía José Manuel Soria (PP), España se opuso a la directiva de eficiencia energética al considerar que penalizaba la economía y en concreto, al sector de la construcción.

La pandemia y la estrategia de las empresas ha cambiado la realidad. La ley del Clima, en tramitación en el Congreso, es el intento de tomar posición para cumplir con los compromisos medioambientales asumidos cuando se han cumplido las previsiones de la Agencia de las Energías Renovables (IRENA) que pronosticó cómo la electricidad producida a partir de energías renovables sería más barata que la generación con combustibles fósiles ya en 2020. Para 2020, señaló la agencia, "todas las tecnologías de generación de energía que ahora están en uso comercial" competirán en precio con los combustibles fósiles. Así ha sido.

Por Santiago Carcar.

Fuente: La Información.