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05/11/2020

Repsol se posiciona como un pilar industrial y tecnológico de nuestro país


En su ADN está el ofrecer las mejores soluciones energéticas a la sociedad. Repsol se encuentra en plena transformación.

El próximo noviembre presentará su Plan Estratégico a 2025, que hará que se consolide como proveedor multienergético global y neutro en carbono en 2050.




Es un pilar industrial y tecnológico de España. La ambición de Repsol, nuestra empresa multinacional referente dentro del mundo de la energía, es la de asegurar su suministro a la sociedad de manera asequible y respetuosa con el medio ambiente. Conseguirlo requiere de un nuevo modelo en constante evolución que, basado en la innovación y en la tecnología, permita cumplir con las necesidades de sus clientes. Para ello, Repsol lleva años inmersa en un proceso de transformación y de diversificación de sus negocios con la meta de liderar la transición energética, siendo la primera empresa de su sector que apoyó el Protocolo de Kioto, la primera en emitir un bono verde y la primera en fijarse el objetivo de ser una compañía con cero emisiones netas en el año 2050, tal y como anunció en diciembre de 2019. En su camino a la reducción de emisiones, la compañía ha trazado una hoja de ruta que incluye acciones concretas en cada uno de los negocios. Entre sus líneas maestras se encuentran la eficiencia energética, la incorporación a su porfolio de negocios de bajas emisiones, la apuesta por la economía circular y la digitalización, con más de 200 iniciativas en cada ámbito, o la inversión en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías como la captura, uso y almacenamiento de CO2. En Repsol están firmemente convencidos de que, para reducir las emisiones de CO2, será necesario un amplio abanico de tecnologías, por lo que la clave es poder desarrollarlas y permitir que compitan entre sí en igualdad de condiciones. Para afrontar el reto de reducir las emisiones a la atmósfera, Josu Jon Imaz, su consejero delegado, afirma que "se necesita escribir en piedra el concepto de neutralidad tecnológica, todas las tecnologías y soluciones son necesarias para combatir el cambio climático".


Un papel clave


Algo que tienen claro en Repsol es que el papel de la industria es y será clave en la necesaria y urgente reactivación de nuestra economía. "De la mano de la industria, con su generación de empleos de calidad, sus desarrollos tecnológicos y digitalización, la innovación y el ecosistema que genera a su alrededor, podríamos salir reforzados de la actual crisis", ha destacado recientemente Antonio Brufau, su presidente. Pocas empresas están tan presentes en el conjunto del territorio como Repsol. Cinco de sus siete complejos industriales se encuentran en nuestro país, en A Coruña, Tarragona, Bilbao, Cartagena y Puertollano (los otros dos están en Portugal y Perú) y son importantísimos para las economías locales y regionales. Facilitan el anclaje de la población, a través de empleos con buenas condiciones salariales, tanto directos como indirectos, y tienen un impacto positivo en el entorno social en el que operan. En esta línea, Repsol ha anunciado el desarrollo en España de tres grandes proyectos industriales que son punteros en la reducción de emisiones y que suponen un importante impulso al desarrollo tecnológico e industrial de nuestro país. El primero, en el que se invertirán inicialmente más de 60 millones de euros, anticipa lo que será la refinería del futuro y se ubicará en el puerto de Bilbao. Consiste en la construcción de una de las mayores plantas del mundo para la producción de combustibles sintéticos cero emisiones netas a partir de hidrógeno renovable y CO2 como únicas materias primas. Se trata de combustibles que se pueden utilizar en motores de combustión convencionales como en los que se instalan en estos momentos en los automóviles, pero también para aquellos segmentos de la movilidad para los que no existe una solución eléctrica actualmente, como el transporte pesado de largo recorrido, los aviones o los barcos. Para este proyecto, Repsol cuenta con socios como Petronor, uno de los principales centros industriales de España, Saudi Aramco, la mayor compañía energética del mundo y el Ente Vasco de la Energía (EVE), referente público en transición energética. El segundo proyecto consistirá en una planta de generación de gas a partir de residuos urbanos. Este gas se empleará para sustituir parte del consumo de combustibles tradicionales que la refinería vasca de Petronor, una de las de mayor capacidad de España, utiliza en su proceso productivo. El pasado jueves, la compañía anunció su tercera gran inversión industrial, la construcción de la primera planta de biocombustibles avanzados de España que se ubicará en la refinería de Cartagena. Cuenta con una inversión de 188 millones de euros y se prevé que entre en operación durante el primer trimestre del 2023 para producir 250.00 toneladas al año de hidrobiodiesel, biojet, bionafta y biopropano. Toda una gran declaración de intenciones en su decidida apuesta por la sostenibilidad en todas las formas de movilidad.


Repsol Technology Lab


Repsol Technology Lab es uno de los modelos más vanguardistas en nuestro país, basado en la innovación abierta y el trabajo en red a través de alianzas con centros tecnológicos, empresas y universidades de todo el mundo. Es el caso de la colaboración con Enagás para desarrollar una nueva tecnología para la producción de hidrógeno renovable, la fotoelectrocatálisis, que consiste en la conversión directa de energía solar y agua para la producción de hidrógeno renovable. La principal ventaja de este sistema es que no necesita electricidad y, por tanto, no depende de su precio, lo que permite una reducción significativa de los costes operativos. Una de las iniciativas que cuenta con más alianzas es la economía circular, como herramienta para el uso eficiente de los recursos. Repsol cuenta con una estrategia propia de economía circular desde 2017 y está basada en cuatro ejes sobre los que ha desarrollado más de 200 iniciativas: ecodiseño, eficiencia e innovación de procesos, energía renovable y materias primas alternativas y nuevos patrones de consumo. Se realizan habitualmente en colaboración con otras entidades y, como ejemplo, cabe destacar el impulso a los distintos materiales que contienen altos porcentajes de reciclado de alta calidad, manteniendo las más elevadas prestaciones. Pero como compañía energética integrada, Repsol desarrolla proyectos circulares a lo largo de toda su cadena de valor, desde la producción de energía y la obtención de materias primas hasta la comercialización de productos y servicios más sostenibles. Es el caso de la nueva planta de biocombustibles avanzados de Cartagena, que procesará unas 300.000 toneladas al año de residuos. Éste y otros proyectos permitirán a la compañía alcanzar la producción de biocombustibles de alta calidad hasta las 600.000 toneladas al año en 2030, de los que la mitad se producirá antes de 2025 a partir de residuos. Además, en su apuesta por ofrecer diversas alternativas para la movilidad sostenible, la compañía completó con éxito el pasado verano la fabricación del primer lote de biocombustible para aviación del mercado español. En cuanto al uso del vehículo eléctrico, Repsol lleva más de una década incentivando su uso a través de varias iniciativas. Una de ellas es precisamente WiBLE, el coche compartido híbrido enchufable promovido por Repsol en alianza con Kia, con más de 500 vehículos en Madrid. Otra es a través de sus redes de recarga públicas y privadas: dispone de 1.700 puntos de recarga, 230 públicos y es líder de recarga rápida con 35 puntos en estaciones de servicio de España, con el 100% de la electricidad utilizada de origen renovable. Además, cuenta con dos puntos de recarga ultrarápida en Lopidana (Álava) y Ugaldebieta (Vizcaya).


Apuesta por las bajas emisiones


Una muestra tangible de su compromiso con la transición energética es el hecho de que, este año, en un complicado contexto económico global, el 30% de las inversiones que Repsol ha realizado en 2020 se ha destinado a iniciativas bajas en carbono, especialmente a la generación renovable. Actualmente, la compañía tiene en marcha siete proyectos renovables en la Península Ibérica. Suman más de 2.300 MW y, junto con los 2.952 MW de capacidad total instalada con los que ya cuenta, consolidan a Repsol como un actor relevante en la generación de electricidad baja en emisiones que se ha fijado como objetivo alcanzar los 7.500 MW de capacidad de generación de electricidad baja en carbono en 2025. En julio comenzó a construir su mayor parque fotovoltaico, Valdesolar, en el municipio de Valdecaballeros (Badajoz), que tendrá una potencia total instalada de 264 MW y una inversión de 200 millones de euros. Valdesolar es el tercer proyecto renovable de la compañía en iniciar sus obras de construcción en España. El primero fue el eólico Delta, ubicado entre las provincias de Zaragoza y Teruel, que ha empezado a producir electricidad en octubre, y que contará con 335 MW y una inversión de 300 millones de euros. El segundo fue el fotovoltaico Kappa, en Manzanares (Ciudad Real), cuyas obras se iniciaron en abril y que, con una inversión de 100 millones de euros, dispondrá de una potencia total instalada de 126 MW. En conjunto, estos tres proyectos ?Delta, Kappa y Valdesolar? cuentan con una inversión de 600 millones de euros y supondrán 725 MW en operación en 2021. Por otro lado, Repsol incluye en su porfolio Delta 2, compuesto por 26 parques eólicos ubicados entre las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel, con 860 MW; el también eólico PI, situado entre Palencia y Valladolid, que tendrá una capacidad total instalada de 195 MW; y otro parque fotovoltaico en Cádiz (Sigma), de 204 MW. El séptimo proyecto en la Península Ibérica es el ya citado WindFloat Atlantic, en Portugal. Además, en el marco de su expansión en otros mercados para convertirse en un actor internacional relevante en energías renovables, Repsol firmó a finales del pasado mes de julio un acuerdo con el Grupo Ibereólica Renovables: esta alianza da acceso a la compañía a una cartera de proyectos en Chile en operación, construcción o desarrollo de más de 1.600 megavatios (MW) hasta el año 2025, con la posibilidad de superar los 2.600 MW en 2030.


El CO2 que se emite en todo el ciclo de vida


Josu Jon Imaz hace especial hincapié en la necesidad de que la legislación se base en la prohibición de las emisiones netas de CO2 y no en la de las directas. Si las baterías eléctricas de un coche que se utilizará en España se importan de China, habrá CO2 en el proceso industrial originado en el país asiático. "Si sólo medimos lo que se emite en un punto de la cadena de producción o de consumo o sólo lo que se emite en España y en Europa, sencillamente estaremos haciendo trampas. Hay que medir las emisiones de ciclo de vida completo de nuestros productos y acciones, porque eso es lo que cuenta para la temperatura del planeta", argumenta. De esta forma, no importaría que la molécula de CO2 se emita en Móstoles, en Shangai o en Zumárraga, porque "el efecto sobre el mundo y la temperatura es exactamente igual, independientemente del lugar de emisión".


Fuente: elEconomista.es